1. Importar gasolina del extranjero por primera vez en décadas. Rusia normalmente exporta productos refinados, no los importa. En junio de 2026, comenzó a negociar la compra de unas 50.000 toneladas de gasolina AI-92 a Kazajistán . En julio de 2026, recibió su primer cargamento marítimo: 30.000 toneladas métricas de gasolina AI-92 desde Marruecos (suministrada por Lukoil, descargada en Múrmansk)
. Marruecos se convirtió en el tercer país, después de India y Kazajistán, en suministrar gasolina a Rusia durante la crisis
.
2. Negociar el refinado de crudo en Kazajistán. El Ministerio de Energía de Kazajistán confirmó que está en conversaciones con Rusia para procesar crudo ruso en refinerías kazajas, y una parte de los productos terminados se enviaría de vuelta a Rusia . La refinería Kondensat de Kazajistán ya está procesando algo de crudo ruso bajo un acuerdo existente
.
3. Prolongar las prohibiciones de exportación de combustible hasta principios de 2027. Rusia prohibió inicialmente las exportaciones de diésel del 8 al 31 de julio, y las de gasolina a partir del 1 de marzo de 2026. El 30 de julio de 2026, el gobierno prorrogó las prohibiciones de exportación tanto de diésel como de gasolina hasta el 31 de enero de 2027 para retener dentro del país el suministro existente .
La industria petrolera rusa está configurada para exportar grandes volúmenes de crudo mientras procesa una parte menor a nivel nacional. Los ataques ucranianos han golpeado desproporcionadamente el eslabón del refinado, por lo que Rusia se encuentra en la absurda posición de ser un gran productor de crudo que no puede convertir de manera fiable su propio petróleo en gasolina y diésel para sus propios ciudadanos. Las prohibiciones de exportación, las importaciones desde Marruecos y Kazajistán, y las negociaciones para procesar crudo en Kazajistán son todas medidas provisionales que subrayan la gravedad de una crisis sin una solución estructural rápida .