La HBM ya representa el 23% de la capacidad mundial de obleas DRAM, frente a una proporción de un solo dígito hace apenas dos años . Al mismo tiempo, las grandes tecnológicas están firmando contratos plurianuales con precios premium para asegurarse el suministro. Eso deja todavía menos producto disponible en el mercado spot, donde suelen abastecerse los fabricantes de electrónica de consumo .
La diferencia clave frente a ciclos anteriores es que la demanda de IA es relativamente poco sensible al precio y crece más deprisa de lo que la oferta puede adaptarse . El consejero delegado de Synopsys, Sassine Ghazi, advirtió a CNBC de que la presión del mercado podría prolongarse durante 2026 y 2027 .
Los primeros efectos se están concentrando en los segmentos de entrada y gama media, donde el coste de la memoria representa una parte especialmente importante del precio final. Los envíos mundiales de smartphones descendieron un 11% en el segundo trimestre de 2026, el peor resultado para un segundo trimestre desde 2013, según Counterpoint Research .
Las previsiones para todo el año son aún más duras:
La paradoja es que el valor total del mercado puede aumentar aunque se vendan menos teléfonos. Omdia prevé que el precio medio de venta alcance los 565 dólares en 2026 y que el valor global del mercado crezca un 6,1%, mientras el volumen se contrae . En otras palabras: menos unidades, pero dispositivos más caros y una mayor concentración en modelos premium.
Qualcomm ofrece una de las señales más claras del impacto. Los ingresos de su división de chips para teléfonos cayeron un 20% en el tercer trimestre fiscal de 2026, hasta 5.090 millones de dólares . Dentro de esa actividad, los ingresos de QCT Android también bajaron un 20% interanual y el efecto sobre el beneficio por acción superó los 1,50 dólares .
La compañía describió la situación como un aumento «sin precedentes» de los precios de la memoria y restricciones de suministro . También anunció que elevaría los precios de la mayoría de sus chips a partir del 1 de septiembre de 2026 .
Qualcomm calcula que el mercado de teléfonos se reducirá en torno a los «bajos dos dígitos» en 2026, con una debilidad especialmente intensa en los dispositivos de menor precio . Para los consumidores, eso puede traducirse en una renovación más lenta de los móviles, menos promociones o una subida de precios en modelos que hasta ahora competían principalmente por coste.
MediaTek registró una caída interanual del 20% en sus ingresos de chips móviles durante el segundo trimestre de 2026. La empresa atribuyó la presión a los mayores costes de los componentes y al impacto de esos costes sobre la demanda de smartphones .
Su exposición a los teléfonos económicos y de gama media ha sido especialmente complicada. La cuota de MediaTek en los envíos mundiales de chipsets cayó del 38% en el primer trimestre de 2025 al 32% en el mismo periodo de 2026, a medida que se debilitaban las ventas en esas categorías . El consejero delegado de la compañía prevé que los envíos mundiales de smartphones se contraigan aproximadamente un 15% en 2026 .
La respuesta de MediaTek ilustra el cambio de prioridades en la industria: mientras su negocio móvil se resiente, la compañía ha aprobado un marco de financiación de 5.000 millones de dólares para reforzar su apuesta por chips destinados a centros de datos de IA . La memoria está perjudicando al negocio tradicional, pero la misma ola de inversión está abriendo oportunidades en la infraestructura que alimenta la IA.
La presión se extiende a ordenadores, tabletas, unidades flash y vehículos. La llamada «chipflation» —el encarecimiento de los componentes semiconductores— está elevando los costes de producción y complicando la planificación de fabricantes de distintos sectores .
La escasez afecta tanto a la DRAM, utilizada como memoria de trabajo en centros de datos, ordenadores, smartphones y vehículos, como a la memoria flash empleada en teléfonos, unidades USB y otros dispositivos . En algunos casos, los precios spot de la DRAM han aumentado casi un 700% en un año .
Bloomberg señala que las empresas están notando el problema en productos que van desde ordenadores portátiles y smartphones hasta automóviles . Líderes tecnológicos como Elon Musk y Tim Cook también han advertido de que la falta de memoria puede reducir beneficios, alterar planes corporativos y encarecer los productos .
Por ahora, no hay una solución rápida. Un análisis de IDC publicado en junio de 2026 explica que la expansión de los servidores con GPU está absorbiendo capacidad de memoria antes de que la oferta pueda recuperar el equilibrio. Además, las cargas de inferencia —cuando un modelo ya entrenado responde a solicitudes— están demostrando ser tan intensivas en memoria como las de entrenamiento a gran escala .
La demanda tampoco procede únicamente de los grandes centros de datos. La IA integrada en smartphones premium y en ordenadores personales añade una capa adicional de consumo, aunque el principal motor continúa siendo la infraestructura de nube .
Counterpoint espera que los envíos mundiales de smartphones sigan bajando durante 2026 y considera improbable que las condiciones se normalicen hasta que entre en funcionamiento nueva capacidad de fabricación, algo que podría tardar hasta 2027 o más . Synopsys también sitúa la presión en 2027 .
Las previsiones posteriores son cautelosas:
La escasez de 2026 no es simplemente un bache temporal de inventario. La rentabilidad y la urgencia de los pedidos vinculados a la IA están reorientando la producción mundial hacia la HBM y otros componentes avanzados. Cada nueva ampliación de centros de datos intensivos en GPU puede aumentar la competencia por la memoria que necesitan los dispositivos de consumo y los vehículos.
Por eso, el impacto no se limita a que algunos chips cuesten más. La crisis puede modificar qué teléfonos se fabrican, qué gamas reciben prioridad, cuánto duran los ciclos de renovación y cuánto terminan pagando los compradores. IDC la ha descrito como «una crisis como ninguna otra» .