Estos ataques no fueron la primera advertencia. Ya en marzo de 2026, seis estados árabes —Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Arabia Saudí, Catar y Omán— emitieron un comunicado conjunto instando al gobierno de Irak a impedir que las facciones armadas usaran su territorio para atacar a sus vecinos, advirtiendo de que la falta de acción podría provocar una mayor escalada .
Tras los ataques con drones del 27 de julio, Arabia Saudí y Estados Unidos lanzaron ataques aéreos conjuntos el 29 de julio contra grupos respaldados por Irán en Irak, coordinados con el Mando Central de EE. UU. (CENTCOM). Esta fue la primera acción militar directa de Arabia Saudí contra grupos armados en Irak desde el colapso del alto el fuego entre EE. UU. e Irán .
El 30 de julio, Reuters informó en exclusiva que los hutíes de Yemen, alineados con Irán, habían atacado a Arabia Saudí desde suelo iraquí en coordinación con grupos armados iraquíes, según evaluaciones de Arabia Saudí y socios regionales confirmadas por dos funcionarios regionales .
Las evaluaciones saudíes y regionales indican que la capacidad de los hutíes para lanzar ataques desde Irak marca una profundización de la integración operativa entre las milicias alineadas con Irán, con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) supervisando las operaciones conjuntas . Los hutíes han ampliado su presencia física en Irak, ayudando a los milicianos locales a lanzar misiles y participando directamente en los ataques con drones contra las instalaciones petroleras saudíes
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Un análisis del Critical Threats Project del 30 de julio señala que Arabia Saudí y socios regionales no especificados evalúan que los hutíes participaron en los ataques del 27 de julio desde Irak bajo la supervisión del IRGC. El análisis advierte además de que los hutíes también podrían participar en cualquier respuesta de las milicias iraquíes a los ataques estadounidenses-saudíes . Los ataques incluyeron impactos en instalaciones petroleras de la provincia oriental de Arabia Saudí, el principal centro de producción de crudo del reino
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Ante la amenaza simultánea de ataques con misiles hutíes desde Yemen, ataques con drones de facciones proiraníes en Irak y renovadas amenazas iraníes, Arabia Saudí está preparando una respuesta militar significativa. CNN describió la situación como el reino siendo "arrastrado a una guerra que ha tratado desesperadamente de evitar" .
Creación de una coalición internacional en el Mar Rojo: Arabia Saudí está contactando a unos 50 países para formar una nueva alianza militar destinada a proteger el tráfico marítimo en el Mar Rojo de los ataques hutíes. La composición de la coalición aún no se ha finalizado, pero las conversaciones están en curso con docenas de países . El 30 de julio, el Ministerio de Defensa saudí informó de que 14 estados, entre ellos Turquía, Pakistán, Egipto, Sudán y Yibuti, ya habían manifestado su apoyo
. Se prevé que la coalición tenga su cuartel general en Riad
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Preparación de una gran ofensiva marítima y posiblemente terrestre en Yemen: Según The Guardian, que cita fuentes yemeníes, Arabia Saudí prepara una gran ofensiva militar contra los hutíes por mar y posiblemente por tierra en el centro de Yemen. Se ha observado la retirada de fuerzas saudíes del este de Yemen, lo que las fuentes describen como un repliegue para preparar un ataque destinado a romper el estrangulamiento hutí de las exportaciones de petróleo saudí a través del sur del Mar Rojo. Los movimientos de tropas implican la concentración de fuerzas para un posible asalto a la gobernación de Al Bayda, en el centro de Yemen .
La coalición liderada por Arabia Saudí ya se había comprometido el 4 de julio a responder con "determinación y fuerza sin precedentes" a cualquier ataque contra el reino . Los ataques estadounidenses-saudíes en Irak del 29 de julio representan la primera acción militar directa de Arabia Saudí contra grupos armados iraquíes desde el colapso del alto el fuego entre EE. UU. e Irán
. Irak se está convirtiendo en una zona de preparación crítica para los grupos respaldados por Irán, especialmente a medida que el poder se desplaza de actores tradicionales como Hezbolá y el gobierno sirio, lo que genera preocupación por futuros ataques transfronterizos
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