La descripción del grupo decía: «Ceuta por todas las rutas #hraga_ceuta: la migración es una idea y la idea no muere» . Durante las semanas previas al 30 de julio, sus integrantes compartieron capturas de Google Maps con mediciones de la distancia alrededor del espigón de El Tarajal, la estructura de hormigón que marca la frontera marítima. También publicaron fotografías de trajes de neopreno, consejos para entrar en el agua y mensajes para organizar salidas desde Fnideq, la localidad marroquí situada frente a Ceuta .
La movilización no dependió de un único grupo. Perfiles efímeros de TikTok e Instagram difundieron vídeos breves que ensalzaban cruces anteriores y presentaban el trayecto como una hazaña relativamente fácil . A medida que se acercaba la fecha señalada, distintos grupos de WhatsApp sirvieron para coordinar los desplazamientos en tiempo real .
El principal acelerante no fueron los mapas ni los consejos sobre el equipamiento, sino un rumor repetido hasta hacerse viral: que la frontera española estaba «abierta» y que las autoridades no detendrían ni retendrían a quienes alcanzaran la costa de Ceuta .
El mensaje circuló durante las semanas previas a la llegada masiva por Facebook, TikTok y WhatsApp. Algunos vídeos mostraban a personas llegando a la orilla sin oposición, aunque varias imágenes correspondían a episodios anteriores o estaban editadas de forma selectiva . Las publicaciones y cadenas reforzaban la misma idea: «La frontera está abierta. Os dejarán entrar».
El rumor era falso, pero la rectificación llegó cuando decenas de miles de personas ya se encontraban en el agua. La desinformación, en este caso, no solo deformó la percepción del riesgo: también modificó la escala y la velocidad del movimiento.
Algunos medios marroquíes difundieron además otra interpretación. Según esa versión, la campaña en redes podría haber sido coordinada para proyectar una imagen de inestabilidad en Marruecos y poner en duda su capacidad para controlar las fronteras, coincidiendo con las celebraciones del 27.º aniversario de la entronización del rey Mohamed VI . Se trata de una acusación difundida por esos medios, no de un hecho establecido de forma independiente.
Entre el 30 y el 31 de julio, se estima que entre 50.000 y 60.000 migrantes entraron en Ceuta, en su mayoría nadando alrededor del espigón de El Tarajal o avanzando por el agua y la línea de costa . La cifra equivalía a una parte muy significativa de la población de la ciudad, situada en torno a los 83.000 habitantes. El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, describió la situación como «absolutamente insostenible» .
Al menos 57 personas murieron durante el intento, principalmente por ahogamiento, lo que convirtió el episodio en uno de los más mortíferos de la historia reciente del enclave . La magnitud también superó ampliamente la crisis de mayo de 2021, cuando unas 10.000 personas cruzaron en dos días .
La respuesta institucional fue inmediata. Para el 31 de julio, al menos 48.300 personas habían sido devueltas a Marruecos en el marco de una operación conjunta de retorno . España desplegó a las Fuerzas Armadas para reforzar a la Guardia Civil y contribuir a mantener la seguridad en la frontera .
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, viajó a Ceuta junto al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska . Sánchez responsabilizó a las redes de tráfico de personas y afirmó que trabajaría con las autoridades marroquíes para «recuperar la normalidad lo antes posible» .
Sin embargo, la rapidez de los retornos no evitó las consecuencias políticas ni resolvió la emergencia humanitaria. Vivas afirmó que el sistema de acogida había quedado completamente desbordado y que cientos de personas dormían en las calles. Reclamó que Madrid declarara una emergencia nacional, una petición que el Ministerio del Interior rechazó inicialmente .
Reacción de la extrema derecha. Los partidos de extrema derecha de España y otros países europeos utilizaron la llegada masiva para atacar las políticas migratorias del Gobierno de Sánchez. El ministro del Interior italiano anunció controles más estrictos para ciudadanos de fuera de la Unión Europea que llegaran desde España, mientras otras figuras reclamaron incluso suspender a España del espacio Schengen .
Tensión entre Madrid y Rabat. El episodio reavivó las fricciones diplomáticas entre España y Marruecos. Le Monde lo describió como un nuevo deterioro de las relaciones bilaterales y recogió acusaciones de que Rabat había perdido el control o permitido tácitamente la llegada masiva como instrumento de presión . Las autoridades marroquíes negaron esa interpretación, atribuyeron el episodio a «organizaciones criminales» y calificaron de «ejemplar» su cooperación con España .
Emergencia humanitaria. La saturación de los centros de acogida convirtió la crisis fronteriza en una emergencia social para Ceuta. La ciudad autónoma pidió más recursos y una intervención directa del Gobierno central ante la falta de capacidad para atender a un número tan elevado de recién llegados .
Impacto europeo. Francia anunció un refuerzo de los controles fronterizos con España y activó su Fuerza de Intervención Rápida en Fronteras . La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, pidió a la Unión Europea que «considerara todas las opciones», incluida la cuestión de Schengen . Así, un episodio concentrado en un enclave de apenas 83.000 habitantes pasó a alimentar el debate europeo sobre control fronterizo, libre circulación y responsabilidad de las plataformas digitales.