El detonante principal fue un cambio brusco en la percepción de los inversores sobre el ciclo de inversión en inteligencia artificial. Los resultados de Microsoft y Amazon, junto con el repunte de las acciones estadounidenses de semiconductores, ayudaron a aliviar el temor de que las grandes tecnológicas estén gastando demasiado en IA sin obtener rendimientos suficientes.
Microsoft presentó resultados de beneficios e ingresos mejores de lo esperado tras el cierre del mercado estadounidense del 29 de julio. Amazon hizo lo propio el 30 de julio, con unas cuentas que reforzaron la confianza en la fortaleza de su negocio de computación en la nube .
La reacción fue inmediata: las acciones de Microsoft llegaron a subir más de un 16%, mientras que Amazon avanzó aproximadamente entre un 5% y un 6% en la sesión posterior a sus resultados . La mejora de las perspectivas sobre Azure y Amazon Web Services fue especialmente importante, porque los inversores están observando si el gasto en centros de datos, servidores y chips se convierte realmente en mayores ingresos y márgenes.
En otras palabras, los resultados no solo superaron las previsiones: también ofrecieron argumentos para quienes defienden que el ciclo de inversión en IA todavía tiene recorrido. Ese mensaje fue suficiente para cambiar el ánimo de un mercado que venía castigando precisamente a las empresas más expuestas a ese gasto .
Corea del Sur fue el epicentro de la recuperación. SK Hynix se disparó un 30%, mientras que Samsung Electronics ganó un 27%, según los datos de mercado citados por medios financieros . Otras fuentes situaron las subidas intradía de ambas compañías por encima del 20% .
Ambas empresas son piezas clave de la cadena mundial de memoria para servidores y sistemas de IA. Su peso en el mercado surcoreano hizo que el repunte de sus acciones arrastrara al conjunto del Kospi. La intensidad de la subida llegó a activar el mecanismo «sidecar», una pausa temporal diseñada para enfriar movimientos extremos en el mercado .
El rebote también siguió a una fuerte recuperación de los valores de semiconductores en Wall Street. Además, la compra de acciones de SK Hynix por parte de Chey Tae-won, presidente del grupo SK, contribuyó a reforzar la confianza de los inversores .
El Banco de Japón mantuvo su tipo de interés de referencia en el 1%, una decisión ampliamente esperada después de la subida aplicada en junio . Al no introducir una sorpresa inmediata en su política monetaria, la entidad eliminó una fuente de incertidumbre para los mercados japoneses.
Sin embargo, el mensaje no fue completamente acomodaticio. El banco central advirtió de que la inflación subyacente podría superar su objetivo del 2% a partir de septiembre y dejó abierta la posibilidad de nuevas subidas de tipos . Por eso, la decisión calmó al mercado a corto plazo, pero no cerró el debate sobre el rumbo de la política monetaria japonesa.
La moneda japonesa fue otro de los focos de atención. Las autoridades niponas realizaron una operación de compra de yenes y venta de dólares en Nueva York durante la noche del jueves, en un intento de frenar la caída de la divisa, que había llegado a niveles mínimos de cuatro décadas .
El dólar llegó a situarse cerca de 160,175 yenes antes de la intervención. Después, el yen se apreció un 2,4%, su mayor subida diaria desde enero de 2023 . Una moneda más estable redujo temporalmente la presión sobre los mercados japoneses y ayudó a mejorar el ánimo regional.
Aun así, el yen volvió a debilitarse después de que el Banco de Japón mantuviera los tipos sin cambios. Esto mostró que la intervención puede contener los movimientos más bruscos, pero no elimina por sí sola las fuerzas que mantienen débil a la moneda .
La magnitud de la subida no significa que los problemas anteriores hayan desaparecido. El rally llegó después de una venta masiva: el Kospi había perdido más de un 40% desde su máximo de junio, situado en 9.385 puntos, y aun con la recuperación se encaminaba a registrar una caída mensual cercana al 24% .
Los analistas destacaron varios riesgos que siguen sobre la mesa:
La lectura dominante es, por tanto, la de un rebote de alivio y una reversión técnica tras unas ventas extremas. Microsoft y Amazon dieron a los inversores motivos para volver a comprar acciones relacionadas con la IA, pero aún no han resuelto la cuestión central: si las enormes inversiones en centros de datos, chips e infraestructura generarán rendimientos suficientes.
Hasta que esa respuesta sea más clara, la volatilidad asociada a la IA podría no haber terminado .