Pero la aprobación política no se ha traducido en capacidad industrial. Cuatro barreras infranqueables —el veto de Boeing a su tecnología patentada, la planificación incipiente del Pentágono, los riesgos de seguridad física en una zona de guerra y una propuesta alternativa de Polonia— hacen que sea poco probable que se ensamble un interceptor PAC-3 dentro de Ucrania durante años, si es que alguna vez ocurre .
El bloqueo técnico más inmediato es la negativa de Boeing a otorgar a Ucrania una licencia para fabricar el cabezal buscador (seeker head) —el sistema de guiado— del misil PAC-3. Según el corresponsal de Die Welt, Christoph Wanner, Boeing considera este componente demasiado sensible para transferirlo . El cabezal buscador es el paquete de guiado crítico del misil, y su producción por parte de Boeing se limita actualmente a solo dos instalaciones en todo el mundo: una en Estados Unidos y otra en un único sitio de un país aliado . Sin este componente, no se puede construir ningún interceptor PAC-3, y Boeing no ha cedido a pesar del anuncio político .
Un alto funcionario del Pentágono declaró a Breaking Defense en el Salón Aeronáutico de Farnborough en julio de 2026 que EE. UU. está "evaluando un conjunto de líneas de acción ahora mismo", pero que es "demasiado pronto para decir" cuándo Ucrania podría empezar a fabricar sus propios misiles . Los dos contratistas principales —RTX (antes Raytheon) y Lockheed Martin— confirmaron que se encuentran en las "primeras etapas" de evaluar cómo podría realizarse la producción dentro de Ucrania, pero advirtieron que es demasiado pronto para tener un plan concreto .
Calificar una cadena de suministro ucraniana para los cientos de subcomponentes especializados del PAC-3 —motores de cohete, electrónica de guiado, materiales energéticos y equipos de prueba— es un proceso que lleva varios años . Los expertos estiman que se necesita al menos un año solo para iniciar la producción, y que la producción estable en serie podría llevar de dos a tres años o más . Una instalación alemana de Patriot autorizada en 2022 aún no ha producido un solo misil, lo que sirve como ejemplo aleccionador .
Ubicar una fábrica de misiles de alto valor dentro de un país bajo bombardeo ruso activo es una preocupación importante. Los propios funcionarios ucranianos han señalado que una planta de producción de Patriot sería un objetivo prioritario obvio para los ataques rusos . El riesgo no se limita solo a la planta física, sino también a los paquetes de datos técnicos sensibles de EE. UU., regulados por el Reglamento Internacional de Tráfico de Armas (ITAR), que tendrían que estar presentes en el lugar .
El ministro de Defensa polaco, Władysław Kosiniak-Kamysz, y la viceministra de Defensa, Magdalena Sobkowiak-Czarnecka, han propuesto formalmente que la producción de interceptores Patriot se ubique en Polonia en lugar de dentro de Ucrania . Varsovia presentó esto como un marco trilateral entre EE. UU., Polonia y Ucrania, argumentando que la producción en suelo de la OTAN —un lugar seguro, no bajo amenaza directa de ataques rusos— es más viable y más rápida de lograr . La propuesta polaca se discutió en el Pentágono en julio de 2026, aunque no se ha tomado ninguna decisión formal .
Polonia ya había recibido una aprobación preliminar del Departamento de Estado de EE. UU. en mayo de 2026 para fabricar interceptores PAC-3 MSE a nivel nacional . Algunos analistas señalan que incluso esta opción se enfrenta al mismo cuello de botella de Boeing y a los mismos plazos de varios años .
El anuncio de la licencia por parte de Trump fue un paso político necesario, pero no resolvió el veto de Boeing a su tecnología patentada, la lenta calificación de la cadena de suministro por parte del Pentágono, el peligro de situar la producción en una zona de guerra ni la existencia de propuestas competidoras. En cualquier escenario, es poco probable que la producción comience en menos de uno o dos años, y quizás nunca ocurra dentro de la propia Ucrania .