La respuesta europea fue la más contundente: sus 55 asociaciones votaron 55-0 a favor de boicotear el Mundial y todos los torneos de FIFA mientras la propuesta siga sobre la mesa. CONCACAF también dijo que no respalda el proyecto, pero no llegó a plantear un boicot.
FIFA anunció el 28 de julio la creación propuesta de FIFA Forward Enterprise (FFE), una nueva filial comercial que concentraría los derechos de retransmisión, patrocinios, entradas y licencias de los Mundiales masculino, femenino y juvenil, además de otras operaciones de sus torneos .
El plan contempla:
JPMorgan Chase asesora a FIFA en la operación. Entre el grupo de posibles inversores principales figura Thrive Capital, la firma respaldada por Josh Kushner .
Infantino también fijó el 19 de septiembre como fecha límite para que las 211 federaciones miembro acepten una oferta de financiación: un pago único de 20 millones de dólares, seguido de otros 20 millones durante los tres años siguientes. El presidente de FIFA advirtió que las federaciones que no apoyen el proyecto perderían el acceso a esos fondos .
Las 55 asociaciones de UEFA se reunieron de urgencia y adoptaron una postura unánime. El organismo europeo afirmó que rechaza "unánime e inequívocamente" la transferencia de participaciones de propiedad del Mundial y de otras competiciones de FIFA a inversores privados .
Su decisión implica que ninguna selección nacional de UEFA participaría en una competición de FIFA —incluido el Mundial— mientras las propuestas continúen en consideración. Para levantar el boicot, UEFA exige que el proyecto sea abandonado por completo y que existan garantías vinculantes de que FIFA no volverá a abrir sus competiciones o su gobernanza a la propiedad privada .
UEFA también acusó a la dirección de FIFA de utilizar el fútbol para "enriquecerse ellos y sus amigos" .
La Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe (CONCACAF), integrada por 41 asociaciones, se reunió después de la decisión europea y rechazó por unanimidad la propuesta de FFE y la venta de participaciones a fondos privados .
Sin embargo, su respuesta fue distinta a la de UEFA. CONCACAF no anunció un boicot al Mundial ni al resto de los torneos de FIFA. En cambio, instruyó a sus representantes en el Consejo de FIFA para que exigieran procedimientos adecuados de gobernanza, transparencia y "debido proceso" .
El principal reproche de la confederación fue el modo en que se presentó el proyecto: sus miembros dijeron que conocieron la iniciativa primero a través de informaciones publicadas en los medios y no mediante una consulta formal de FIFA. También cuestionaron el plazo considerado artificialmente corto y la ausencia de una revisión o aprobación previa por parte de los órganos de gobierno competentes .
UEFA aporta 55 votos y CONCACAF, 41. Juntas representan 96 de las 211 federaciones miembro de FIFA .
Para alcanzar una mayoría simple harían falta 106 votos. Por tanto, el bloque contrario está a 10 votos de una mayoría capaz de impedir la aprobación del plan, aunque el equilibrio puede cambiar antes del plazo del 19 de septiembre, cuando el resto de las confederaciones defina su posición .
La cifra no significa que el proyecto esté automáticamente aprobado si no se alcanza esa oposición, pero sí muestra la dimensión del desafío político para Infantino: dos de las seis confederaciones de FIFA ya se han pronunciado en contra y una de ellas amenaza con retirar a todas sus selecciones de las competiciones internacionales.
El conflicto no gira únicamente en torno a la entrada de capital privado. UEFA y CONCACAF cuestionan también la rapidez del proceso, la falta de consultas y el papel que tendrían inversores externos en la explotación comercial de la principal competición del fútbol mundial.
Por eso, la disputa ya es descrita como la crisis institucional más seria de FIFA en años, comparable por su alcance político con los escándalos de corrupción de 2015. La amenaza de un boicot europeo pondría en entredicho la legitimidad deportiva y el valor comercial del Mundial, mientras que la oposición coordinada de 96 federaciones aumenta la presión sobre el proyecto estrella de Infantino .