El plan consiste en vender una participación minoritaria —de hasta el 20 %— a inversores privados, con el objetivo de recaudar hasta 4.200 millones de dólares que se destinarían a triplicar los fondos de desarrollo para las 211 federaciones miembro . FIFA mantendría el control mayoritario de la filial. La propuesta, que aún debe ser aprobada por al menos el 75 % de las federaciones en una votación prevista para finales de 2026, ha desencadenado una tormenta de críticas sin precedentes .
FFE sería una filial 100 % propiedad de FIFA que consolidaría todos los derechos comerciales y operativos de las competiciones de la FIFA, incluyendo broadcasting, patrocinio, venta de entradas y licencias . La filial está valorada en aproximadamente 20.000 millones de dólares. FIFA planea vender participaciones minoritarias (hasta el 20 %) a inversores externos, con lo que espera recaudar unos 4.200 millones de dólares .
El propósito declarado de los fondos es distribuirlos entre las federaciones miembro para "turbocargar" el desarrollo del fútbol a nivel mundial, triplicando los niveles actuales de financiación . FIFA retendría el control mayoritario y el poder de decisión sobre la filial. La propuesta necesita la aprobación de al menos el 75 % de las 211 federaciones miembro .
JPMorgan Chase asesora a FIFA en la estructuración de la operación . El inversor principal previsto es Thrive Eternal, una firma de inversión vinculada a Joshua Kushner (hermano de Jared Kushner, exasesor principal y yerno de Donald Trump) . El propio comunicado de prensa de FIFA del 28 de julio mencionó expresamente a Thrive Eternal como la sociedad tenedora que lideraría el grupo de inversores de FFE . La implicación de la familia Kushner se convirtió en un punto de fricción central: políticos demócratas estadounidenses acusaron a FIFA de "empañar el deporte rey" por un posible conflicto de intereses y favoritismo político .
El expresidente de la FIFA, Sepp Blatter (quien dirigió el organismo entre 1998 y 2015 antes de ser suspendido por escándalos de corrupción), condenó el plan de forma contundente :
Varios medios señalaron la ironía de que Blatter —suspendido del fútbol por corrupción— se erigiera ahora como defensor de la integridad del fútbol .
La propuesta provocó críticas desde todos los frentes del fútbol y la política:
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, defendió el plan en un vídeo argumentando que demasiado poco del valor comercial del fútbol llega a las partes del juego que más lo necesitan y que la inversión "turbocargaría" el desarrollo global del fútbol . Presentó la propuesta como un mecanismo para redirigir más dinero de los grandes torneos hacia las federaciones más pequeñas, que actualmente reciben una financiación mínima.
La propuesta aún necesita la aprobación de las 211 federaciones miembro y del Consejo de la FIFA. La FIFA ha declarado que solo seguirá adelante si cuenta con el respaldo de la mayoría de las federaciones y la aprobación del Consejo . La controversia ya ha provocado debates sobre un posible boicot de la UEFA a los eventos de la FIFA, una medida que, de implementarse, reconfiguraría fundamentalmente la gobernanza del fútbol internacional .