En un análisis publicado el 27 de julio de 2026, Wood Mackenzie advirtió que el almacenamiento de gas europeo corre el riesgo de terminar la temporada de inyección por debajo del 70%, mucho peor de lo proyectado anteriormente . La consultora identifica tres presiones convergentes:
Wood Mackenzie también ha calificado la situación como un déficit estructural, no un shock temporal, señalando que incluso antes de la crisis de Ormuz, el mercado del gas europeo estaba fundamentalmente desabastecido tras la pérdida del gasoducto ruso .
El Estrecho de Ormuz ha estado efectivamente cerrado desde el 28 de febrero de 2026, tras el estallido de la guerra con Irán . Impactos clave:
La crisis de Ormuz ha creado una guerra de ofertas por los cargamentos de GNL flexibles entre Europa y Asia:
Las perspectivas a largo plazo de Wood Mackenzie proyectan una ola de nuevo suministro de GNL, principalmente de Estados Unidos, que se espera que entre en funcionamiento a finales de la década de 2020. Su pronóstico base estima que los precios europeos del gas negociado se reducirán casi a la mitad para 2030, cayendo a un promedio de 24 €/MWh (~8 $/MMBtu), a medida que el crecimiento de la oferta supere a la demanda . Shell espera de manera similar que el crecimiento del comercio de GNL se reanude en 2027 una vez que se resuelva la interrupción de Ormuz, con una demanda que aumentará bruscamente hacia 2050
. Sin embargo, un reequilibrio total depende de la reapertura del estrecho; si la crisis persiste hasta finales de 2026, Wood Mackenzie advierte de una recesión mundial leve en el segundo semestre de 2026
.
La solución estructural para la dependencia del gas en Europa se centra en la electrificación y la eficiencia:
Conclusión: Europa se adentra en el invierno de 2026/27 con su colchón de gas más fino en 15 años, bajo el peso combinado de una crisis mundial de suministro de GNL impulsada por Ormuz, una feroz competencia asiática por los cargamentos y un déficit estructural identificado por Wood Mackenzie. El riesgo a corto plazo de picos de precios y escasez de suministro es muy alto. Las perspectivas a medio plazo mejoran con una ola de GNL estadounidense esperada a finales de la década, y la trayectoria a largo plazo depende de una aceleración masiva en el despliegue de bombas de calor y la construcción de renovables para reducir estructuralmente la demanda de gas para 2030.