La Reserva Federal mantuvo su tasa de política en el rango de 3,50%–3,75% en junio y señaló cautela a la hora de recortar, mientras que el Banco de Japón subió las tasas al 1,00% en junio, un máximo de 31 años . A pesar de esa subida, los mercados no están convencidos de que el BOJ pueda cerrar la brecha rápidamente. La exempleada del BOJ, Sayuri Shirai, advirtió que una subida de tipos de la Fed podría llevar al USD/JPY a 163–165 . Goldman Sachs revisó su pronóstico del USD/JPY a un año de 155 a 165, citando las presiones fiscales de Japón, los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense más altos durante más tiempo y solo subidas graduales de tasas del BOJ .
El renovado conflicto en Oriente Próximo ha impulsado la demanda del dólar como valor refugio y ha elevado los precios del petróleo. El Brent alcanzó los 90 dólares por barril a mediados de julio y subió aún más a finales de mes, con los futuros del Brent subiendo más de un 1,3% hasta los 95,31 dólares el 23 de julio . El aumento del precio del petróleo eleva los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense y aviva las apuestas por una subida de tipos de la Fed, lo que presiona aún más a la baja al yen . El conflicto entre Estados Unidos e Irán ha sido la mayor perturbación del mercado petrolero mundial de la historia, según la Agencia Internacional de la Energía, y ha mantenido al yen bajo presión durante todo julio .
Un fuerte aumento de los rendimientos de los bonos estadounidenses a principios de julio impulsó al dólar y llevó al yen a un mínimo de 40 años de 162,27 el 30 de junio . Las actas de la reunión de junio de la Fed mostraron que "sería necesario un cierto endurecimiento de la política", lo que avivó las expectativas de ajuste . El gráfico de puntos (dot plot) de la Fed también adoptó un tono más restrictivo, con nueve funcionarios esperando al menos una subida de tipos en 2026 . El 21 de julio, el yen se debilitó por encima de los 163 por dólar por primera vez desde 1986, ya que el dólar subió junto con los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense debido a las renovadas tensiones entre Estados Unidos e Irán .
El Ministerio de Finanzas de Japón señaló repetidamente su disposición a intervenir, pero los mercados se mostraron escépticos ante las advertencias verbales. Los informes sugirieron que Tokio eliminó deliberadamente el lenguaje explícito de intervención para desconcertar a los bajistas del yen, una estrategia que resultó contraproducente . Japón ya gastó la cifra récord de 74.000 millones de dólares en apuntalar el yen a principios de 2026, pero los inversores dijeron a CNBC que la intervención por sí sola difícilmente revertirá la caída del yen mientras las tasas de interés estadounidenses se mantengan muy por encima de las japonesas . La caída del yen de aproximadamente el 0,9% en la semana que finalizó el 24 de julio marcó su peor rendimiento semanal desde mayo, cuando se debilitó tras la intervención récord de Japón .
Se espera ampliamente que el BOJ mantenga las tasas en el 1,00%, con una probabilidad implícita de aproximadamente el 97% de que no haya cambios . La señal clave será la guía futura: si el BOJ mantiene su postura restrictiva comprometiéndose a nuevas subidas. El BOJ también podría revisar al alza su previsión de crecimiento para el año fiscal 2026, del 0,5% actual a aproximadamente el 0,8%, impulsado por la creciente demanda de inteligencia artificial y la resiliente confianza empresarial . Las fuentes indican que el banco central mantendrá su enfoque en los riesgos de inflación derivados del yen débil . Aproximadamente dos tercios de los economistas esperan que la tasa de política alcance el 1,50% para el segundo trimestre de 2027 .
Las próximas medidas de la Fed dependen de los datos. Tras un informe de empleo de junio débil, que mostró que los empleadores agregaron muchos menos puestos de trabajo de lo esperado, los mercados reajustaron sus expectativas: los operadores de futuros de fondos federales ven ahora un 53% de probabilidades de una subida de tipos para septiembre, frente al 67% . Cualquier señal restrictiva de la Fed —o un repunte de la inflación impulsado por el petróleo debido al conflicto entre Estados Unidos e Irán— presionaría aún más al yen. La Fed eliminó su referencia a "ajustes adicionales de las tasas" en junio, lo que refuerza una postura de política más cautelosa y dependiente de los datos, pero el gráfico de puntos mostró que los funcionarios siguen divididos mientras persisten los riesgos de inflación .
En resumen: El colapso del yen es producto de cuatro fuerzas que se refuerzan mutuamente: una Fed restrictiva, un diferencial de tasas cada vez mayor, una guerra en Oriente Próximo que alimenta la demanda del dólar y unos mercados que dudan de la capacidad del BOJ para subir las tasas lo suficientemente rápido. Los próximos puntos de inflexión importantes son la decisión del BOJ del 31 de julio (y su señalización de futuras subidas) y cualquier giro de la Fed hacia recortes de tipos o un mayor endurecimiento. Sin un estrechamiento significativo de la brecha de tasas entre Estados Unidos y Japón o una desescalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán, el camino de menor resistencia para el USD/JPY sigue siendo al alza hacia 165 .