Estrecho de Ormuz: ya prácticamente cerrado. Antes de los ataques hutíes, el conflicto entre Estados Unidos e Irán ya había reducido los flujos de petróleo del Golfo Pérsico a través de Ormuz a menos del 45% de los niveles previos a la guerra, lo que efectivamente "casi detuvo" el comercio a través del punto de estrangulamiento más importante del mundo .
Bab el-Mandeb / Mar Rojo: ahora bajo amenaza. Los ataques hutíes a los petroleros amenazaron el estrecho de Bab el-Mandeb, la entrada sur al Mar Rojo y la ruta marítima alternativa para los envíos de petróleo que habían sido desviados de Ormuz . Con ambos puntos de estrangulamiento bajo amenaza, el mercado descontó un escenario en el que no quedaba ninguna ruta marítima viable para las exportaciones de crudo de Oriente Medio.
El cierre doble eliminó la ruta de respaldo: el crudo que se había redirigido a través del Mar Rojo para evitar Ormuz ahora corría peligro, creando una "compresión" de la oferta global . India, por ejemplo, vio amenazada más del 50% de su ruta de importación de crudo simultáneamente
.
El 24 y 25 de julio, los hutíes señalaron que no bloquearían completamente el tráfico de barcos a través del estrecho de Bab el-Mandeb, dando marcha atrás a la posibilidad de un cierre total del Mar Rojo . Esta señal de distensión provocó un fuerte retroceso:
Advertencia importante: el escenario base de Goldman sigue siendo de 80 dólares por barril; el escenario de 120 dólares no es su previsión central, sino su "escenario de riesgo" . Barclays señaló explícitamente que los riesgos están "sesgados al alza dependiendo de cuánto dure el impasse"
. El mercado sigue siendo muy sensible a cualquier nueva escalada —o distensión— en cualquiera de los dos puntos de estrangulamiento.