La Comisión también ordenó a Google cesar estas prácticas y cumplir plenamente con la DMA en adelante . Los reguladores europeos señalaron que Google mantiene conversaciones "constructivas" y avanza adecuadamente en las soluciones de cumplimiento, por lo que no se esperan multas adicionales a corto plazo
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La DMA, que entró en vigor en 2022 y se hizo efectiva en marzo de 2024, impone normas ex ante a las grandes plataformas consideradas "guardianes de acceso" (gatekeepers). Las investigaciones sobre las prácticas de Google se iniciaron en marzo de 2024 . La Comisión justificó su decisión argumentando que la conducta de Google:
La Comisión declaró que las sanciones buscan disuadir y castigar el incumplimiento de las obligaciones de equidad y contestabilidad que la DMA impone a los guardianes de acceso .
La multa escaló de inmediato las tensiones comerciales transatlánticas, provocando una dura reacción de Washington.
La multa llegó justo cuando la administración Trump preparaba una nueva ronda de aranceles comerciales contra la UE, lo que hizo que el momento fuera particularmente volátil . Posteriormente, la UE expresó su alivio porque las medidas arancelarias estadounidenses parecían respetar el acuerdo comercial existente, lo que alivió los temores inmediatos de una escalada
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La multa de €890 millones por infracción de la DMA se suma a una larga historia de acciones antimonopolio de la UE contra Google, que ahora totalizan más de €9.000 millones en sanciones en múltiples casos:
El momento fue particularmente llamativo: apenas tres semanas antes de la multa por la DMA, el 2 de julio de 2026, el tribunal superior de la UE (TJUE) confirmó la multa de €4.100 millones por Android, asestando un duro golpe legal a Google .
La multa se sitúa en un contexto de relaciones comerciales UE-EE.UU. profundamente tensas:
En resumen, la multa de €890 millones por infracción de la DMA marca una nueva era de aplicación de la ley para la UE, pero sus consecuencias geopolíticas inmediatas —amenazas de aranceles, incertidumbre sobre el acuerdo comercial y una brecha cada vez más profunda entre Bruselas y Washington— pueden resultar tan significativas como la propia sanción.