| Encuesta Reuters, CME FedWatch, actas FOMC |
| Banco de Inglaterra (BoE) | 30 de julio | 3.75% | Mantiene — Reuters y BBC esperan que no haya cambios; se publicarán las actas del MPC y el Informe de Política Monetaria de julio el mismo día | Reuters, calendario BoE |
| Banco de Japón (BoJ) | 30–31 de julio | 1.0% | Mantiene — se espera ampliamente que mantenga la tasa tras la subida de junio a un máximo de 31 años; publicará nuevos pronósticos trimestrales de crecimiento y precios | Reuters, Nikkei/Yahoo Finance, Japan Times |
La inflación sigue estancada muy por encima del objetivo. El indicador preferido de la Fed, el índice de precios PCE, subió un 4.1% interanual en mayo, muy por encima del ritmo del 2.5% de un año antes. El PCE subyacente —que excluye alimentos y energía volátiles— se situó en el 3.4% en el mismo período . La presidenta de la Fed de Cleveland, Beth Hammack, estimó que el PCE subyacente de junio fue del 3.3% .
Las divisiones internas están creciendo. Varios funcionarios de la Fed han argumentado públicamente a favor de una subida de tipos, pero la previsión media de los economistas en una encuesta de Reuters prevé que las tasas se mantendrán sin cambios durante el resto de 2026 . Los mercados de futuros asignan una probabilidad del 15% a una subida en julio, pero una probabilidad del 65% para septiembre . El presidente de la Fed, Kevin Warsh, declaró a principios de julio que "los precios son demasiado altos" y descartó la posibilidad de que el banco central estadounidense se sienta cómodo con un objetivo de inflación superior al 2% .
El petróleo es el comodín. El crudo Brent ha fluctuado entre aproximadamente $78 y $105 durante el conflicto entre EE.UU. e Irán . El conflicto ha roto repetidamente los ceses al fuego y ha interrumpido el transporte marítimo en el Golfo Pérsico, incluso a través del Estrecho de Ormuz . Goldman Sachs señaló que el repunte del petróleo alimenta directamente las expectativas de inflación y la trayectoria de las tasas de la Fed . Los modelos del Banco de la Reserva Federal de Dallas estimaron que un conflicto prolongado podría añadir 0.6 puntos porcentuales a la inflación PCE general en el cuarto trimestre de 2026 .
La división de 7-2 en el MPC es marcada. En junio, dos miembros votaron a favor de una subida al 4% . El economista jefe, Huw Pill, dijo "la respuesta corta es sí" cuando se le preguntó si las tasas tendrían que subir en el próximo año . La política Catherine Mann ha declarado que está lista para votar por una subida de tipos si persisten las mayores expectativas de inflación derivadas de la guerra entre EE.UU. e Irán .
La inflación y la presión del petróleo están aumentando. La inflación en el Reino Unido se sitúa en el 2.8% . Una encuesta del BoE mostró que las expectativas de inflación del público están aumentando como consecuencia del conflicto . Reuters informa que se espera que el BoE mantenga las tasas sin cambios durante el resto de 2026, pero que "persisten los riesgos de inflación por la guerra en Irán" .
Las perspectivas de crecimiento son inciertas. El Informe de Política Monetaria de julio, publicado junto con la decisión del 30 de julio, incluirá previsiones de crecimiento actualizadas. El BoE había recortado previamente las tasas del 4% al 3.75%, pero advirtió que nuevos recortes serían discutidos .
La decisión de junio ya fue un movimiento agresivo. El BoJ subió las tasas al 1.0% (un máximo de 31 años) en una votación de 7-1, explícitamente para evitar que el shock energético impulsado por la guerra en Irán alimentara una inflación más amplia . Un nuevo miembro de tendencia moderada (dovish) votó en contra .
Julio es una pausa, no un cambio de rumbo. Fuentes dijeron a Reuters y Nikkei que el BoJ mantendrá las tasas en el 1% en la reunión del 30 al 31 de julio, mientras que probablemente elevará su pronóstico de crecimiento económico del 0.5% actual para el año que finaliza en marzo próximo . El subgobernador Uchida ha dicho que el BoJ seguirá subiendo las tasas y se centrará en el riesgo de inflación . Tanto Barclays como Bank of America mantienen que una pausa en julio representa una breve pausa táctica y no la conclusión del ciclo de ajuste monetario .
El petróleo alimenta la vigilancia. La decisión del BoJ de subir las tasas en junio estuvo explícitamente vinculada a evitar que el aumento del precio de la energía provocado por el conflicto con Irán se incrustara en la inflación interna . El banco central mantiene una orientación futura (forward guidance) que promete más subidas de tipos .
El petróleo se ha mantenido cerca o por encima de los $100 el barril. El conflicto entre EE.UU. e Irán ha llevado al crudo Brent por encima de los $100 en múltiples ocasiones, incluido un pico a $105.50 en mayo y de nuevo por encima de los $90 a finales de julio . The New York Times informó que la "calma en el mercado petrolero se ha roto" con cada nueva ronda de hostilidades . Reuters informó que el Brent podría superar los $110 en el cuarto trimestre si la recuperación de las exportaciones del Golfo Pérsico continúa estancada .
El impacto en las previsiones de crecimiento es estanflacionario: el shock petrolero eleva la inflación al tiempo que potencialmente suprime el crecimiento. Esta es la razón por la que el BoJ puede elevar su pronóstico de crecimiento pero permanecer vigilante sobre la inflación , y por la que el BoE y la Fed son reacios a recortar a pesar del debilitamiento de la demanda.
Para Europa, The Guardian informó que los aumentos en el precio del petróleo por los enfrentamientos entre EE.UU. e Irán elevaron directamente la "anticipación de subidas de tipos de interés en Europa" . Para los mercados emergentes, los precios más altos del petróleo empeoran las facturas de importación y las presiones sobre las divisas, lo que dificulta que los bancos centrales de los mercados emergentes recorten las tasas incluso cuando sus propias economías se desaceleran; muchos se ven obligados a mantener o subir las tasas para defender sus monedas.
Se espera que los tres bancos centrales mantengan las tasas en la última semana de julio de 2026, pero el shock petrolero entre EE.UU. e Irán es la fuerza transversal dominante. Ha detenido o revertido cualquier conversación sobre recortes, ha profundizado las divisiones internas (especialmente en el BoE y la Fed) y ha obligado al BoJ a acelerar su ciclo de ajuste. El riesgo de nuevas subidas de tipos en otoño es real para los tres, y dependerá de cómo evolucionen el precio del petróleo y los datos de inflación. Para los inversores, propietarios de viviendas y los mercados globales, el mensaje es claro: la era del dinero barato y los recortes rápidos de tipos no volverá en el corto plazo.