Fue un movimiento confuso para los inversores minoristas, pero la lógica era clara para cualquiera que leyera más allá de los titulares. La venta masiva tuvo dos detonantes principales, y ambos estaban directamente conectados con la creciente ansiedad del mercado sobre si el boom de infraestructura de IA puede sostenerse.
Intel reportó una pérdida neta según los principios contables GAAP de $11,000 millones ($2.16 por acción) para el segundo trimestre . Esa pérdida provino en gran medida de cargos por reestructuración y deterioro relacionados con la costosa transición de Intel hacia una fundición de chips (foundry), un esfuerzo de reestructuración de varios años que aún no ha demostrado su valía ante los ojos de muchos inversores.
Las métricas no-GAAP excluyen estos costos únicos, por lo que Intel pudo reportar simultáneamente un récord operativo y una pérdida masiva en el resultado final. Pero para muchos inversores minoristas y traders algorítmicos que escanean los titulares, la pérdida GAAP fue lo primero que vieron. Vendieron primero y preguntaron después.
El factor más importante, y en el que se centraron los analistas, fue el gasto de capital (capex).
Intel elevó su previsión de gasto de capital para 2026 a más de $20,000 millones —mucho más que las estimaciones anteriores— e indicó que el capex de 2027 sería "significativamente superior" al de 2026 . El CFO David Zinsner lo confirmó en la conferencia de resultados, citando "señales de demanda de clientes excepcionalmente fuertes"
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Para una empresa que aún está demostrando su recuperación, esa escalada de gastos alarmó a los inversores. Significaba que Intel, en lugar de generar flujo de caja libre gracias al boom de la IA, tendría que invertir aún más dinero en fábricas y equipos, sin garantía de cuándo esas inversiones darían frutos.
La acción ya había subido aproximadamente un 163% en lo que iba del año antes de los resultados . Después de dispararse un 12-13% en las operaciones posteriores al cierre del 23 de julio, muchos vendedores del viernes simplemente estaban tomando ganancias
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A pesar del 'beat', la mayoría de los analistas mantuvieron sus calificaciones y adoptaron un tono moderado. CNBC informó que "los analistas han tenido en gran medida una reacción moderada a los resultados récord del segundo trimestre de Intel, y la mayoría de los bancos de inversión de Wall Street mantienen sus calificaciones actuales sobre la acción" . No estaban dispuestos a mejorar la calificación hasta ver una mejora sostenida de los márgenes y una ejecución sólida de su plan de fundición
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La venta masiva de Intel del 24 de julio no fue un evento aislado. Fue el síntoma más reciente de una reevaluación en todo el mercado del ciclo de gasto de capital en inteligencia artificial que se venía gestando desde hacía semanas.
El Índice de Semiconductores de Filadelfia (.SOX) cayó casi un 24% desde su pico de finales de junio hasta mediados de julio, entrando técnicamente en un mercado bajista . Un informe de Bloomberg del 18 de julio describió cómo las acciones de chips caían "en medio de preocupaciones sobre si las masivas inversiones en inteligencia artificial justificarán las elevadas valoraciones"
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Reuters informó que los fondos de cobertura estadounidenses vendieron acciones de hardware tecnológico durante una cuarta semana consecutiva a principios de julio, y Goldman Sachs señaló una rotación generalizada fuera del espacio . Las ventas no se limitaron a EE. UU.: el índice KOSPI de Corea del Sur se desplomó casi un 10% en una sesión, lo que provocó la activación de los interruptores automáticos de la bolsa, mientras que Samsung Electronics y SK Hynix cayeron entre un 9 y un 12%
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Una encuesta de Bank of America a 162 gestores de fondos que manejan $440 mil millones encontró que "un máximo histórico" de los encuestados creía que las empresas estaban gastando demasiado en inversión en IA, calificándolo de burbuja . Reuters ya había señalado en mayo de 2026 que el boom del capex en IA había "eclipsado la manía de las puntocom" en escala, y crecía la preocupación de que el gasto no generara rendimientos suficientes
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Incluso JPMorgan, que se mantuvo en general optimista sobre el gasto en IA, reconoció la tensión: su perspectiva de mitad de año elevó su estimación del gasto de capital mundial total relacionado con la IA a $5.5 billones hasta 2030, pero señaló que "el gasto a esta escala amenaza las ganancias y los balances de las empresas" .
Los ingresos de la división de Centros de Datos e IA de Intel se dispararon un 59% hasta los $6,300 millones, y su negocio general de IA creció un 70% interanual . Pero la respuesta de la empresa a esa demanda —aumentar el capex a más de $20,000 millones y señalar aún más en 2027— ilustró perfectamente el dilema central del mercado: perseguir el crecimiento de la IA requiere inversiones cada vez mayores con plazos de rentabilidad que siguen siendo inciertos.
La caída del viernes de Intel fue un doble golpe. Una pérdida contable en el titular asustó a los inversores minoristas, y una escalada del capex tocó una fibra sensible en un mercado que ya estaba descontando el riesgo de un "gasto máximo en IA".
La acción cayó no a pesar de las buenas noticias, sino porque las noticias confirmaron la misma trayectoria de gasto que los inversores habían estado temiendo en todo el sector de semiconductores. La demanda de IA es real y está creciendo. La pregunta que el mercado se hace ahora —y que los resultados de Intel pusieron en el centro del debate— es si el retorno de esa inversión llegará lo suficientemente rápido como para justificar el costo.