Si bien la hidroeléctrica sigue siendo la mayor fuente renovable a nivel mundial, la solar es ahora la segunda fuente de electricidad renovable más importante y está cerrando la brecha rápidamente . La AIE proyecta que la solar fotovoltaica por sí sola representará más del 60% del aumento total de la generación renovable hasta 2030
. En un hito regional relacionado, la energía solar se convirtió en la mayor fuente de electricidad de Europa en junio de 2026, generando un récord de 52 TWh y suministrando el 25% de la electricidad de la UE, por delante de la nuclear (21%), el gas (15%), la eólica (14%) y el carbón (8%)
. A nivel mundial, la energía solar fue el mayor contribuyente individual al crecimiento del suministro de energía en 2025, representando más del 25% del aumento total, la primera vez que una renovable moderna lidera el crecimiento de la energía primaria mundial
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La demanda mundial de electricidad se está acelerando significativamente. La AIE pronostica un crecimiento del 3,6 % en 2026 y del 3,8 % en 2027, frente al 3 % de 2025 . Los principales impulsores son la expansión industrial, el mayor uso de aire acondicionado y bombas de calor, los vehículos eléctricos y los centros de datos
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Contrariamente a la expectativa anterior de una meseta inmediata, la AIE ahora proyecta que las emisiones de CO₂ de la generación de electricidad aumentarán aproximadamente un 1 % en 2026 debido al mayor consumo de carbón, y luego se estabilizarán en 2027 a medida que las renovables continúen escalando . El repunte a corto plazo está directamente relacionado con la guerra en Irán, que eleva los costos de los combustibles fósiles e impulsa la generación a carbón
. Las disparidades regionales son marcadas: se espera que el sudeste asiático vea crecer sus emisiones un 6 %, mientras que la Unión Europea debería registrar un descenso del 5 %
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Advertencia clave: El pronóstico anterior de la AIE sobre una meseta limpia en la generación de carbón y las emisiones del sector eléctrico se ha visto complicado por el conflicto en Irán de 2026 . La tendencia estructural sigue apuntando al declive a largo plazo del carbón y a la descarbonización, pero el momento exacto del pico de emisiones se ha desplazado.