Los puntos de fricción "tienen menos que ver con el precio de los aviones que con el paquete a largo plazo en torno a motores, repuestos, mantenimiento y servicio", según fuentes cercanas a las negociaciones . Pekín quiere tener la certeza de que su nueva flota Boeing no quedará atada a una relación de soporte que EE.UU. podría restringir después .
La disputa por las garantías de piezas es una consecuencia directa de la guerra tecnológica entre EE.UU. y China y de la mutua instrumentalización de las cadenas de suministro.
La visita de Estado de Xi Jinping a Washington, prevista para el 24 de septiembre, avanza en paralelo al estancamiento del Boeing — y podría verse afectada por él.
Ejecutivos de Boeing han dicho que la empresa está dispuesta a proporcionar soporte posventa para los 200 aviones, siempre que se le permita vender piezas a nivel global . Pero la incertidumbre política persiste: ambas partes están en un punto muerto, cada una temiendo que la otra pueda utilizar las cadenas de suministro como arma. Resolver —o no— la cuestión de las garantías de piezas determinará no solo el destino de los 200 aviones, sino también la trayectoria de las relaciones comerciales entre EE.UU. y China de cara a la cumbre de otoño.