El repunte del petróleo reavivó directamente las ansiedades inflacionarias que se habían aliviado brevemente durante una ventana de tregua. BlackRock estimó que el conflicto añadiría aproximadamente 0,8 puntos porcentuales a la inflación general mundial . Goldman Sachs advirtió en una nota de mediados de julio que el Brent se mantuviera cerca de los 78 dólares/barril — muy por encima de su nivel previo a la guerra de ~70 dólares — tenía un "efecto dominó sobre las expectativas de inflación", alimentando presiones de precios más amplias más allá de solo la energía
. A finales de julio, The New York Times informó de que un posible bloqueo hutí en el Mar Rojo estaba "intensificando los temores" sobre las cadenas de suministro de energía, manteniendo elevados los miedos a la inflación
.
El petróleo más caro y la inflación repercutieron directamente en las probabilidades de los tipos de interés.
El dólar subió inicialmente por el shock geopolítico. El 8 y 9 de julio, el billete verde se mantuvo firme mientras las tensiones en el Golfo alimentaban las ganancias del petróleo y las apuestas por una subida de la Fed, con el índice del dólar retrocediendo desde máximos de varias semanas pero manteniéndose respaldado . Sin embargo, entre el 14 y el 16 de julio, los datos de inflación estadounidense más débiles (el IPC subyacente se enfrió más de lo esperado) anularon el impulso geopolítico, empujando al dólar a un mínimo de un mes a medida que los mercados descontaban una subida de tipos en julio
. El efecto neto fue un tira y afloja: la inflación impulsada por la guerra y las expectativas de subida de tipos apoyaban al dólar, pero el enfriamiento de los datos de inflación interna limitaban su potencial alcista.
El oro, normalmente un refugio geopolítico, cayó bruscamente. Este movimiento contrario a la intuición se produjo porque el repunte del petróleo aumentó las expectativas de inflación y de subida de tipos de la Fed, lo que incrementó el coste de oportunidad de mantener el lingote, que no genera intereses.
Conclusión clave: La escalada de julio de 2026 creó una clara cadena de transmisión — interrupción en Ormuz → petróleo en máximos de seis semanas → mayores expectativas de inflación → mayores probabilidades de subida de tipos de la Fed (82% a finales de julio) → dólar apoyado inicialmente → caída del oro a medida que las expectativas de tipos superaban la demanda de refugio seguro.