A las empresas extranjeras se les dio un plazo hasta el 5 de junio de 2026 para romper todos los vínculos con GAESA o enfrentarse a la exclusión del sistema financiero estadounidense . Para compañías como Meliá, que gestionaban hoteles en asociación con GAESA, seguir operando habría significado perder el acceso al dólar, a la banca corresponsal y a las líneas de crédito internacionales, un riesgo que ninguna firma global podía asumir.
La retirada de Meliá se produjo en dos fases diferenciadas:
Junio de 2026 — Primera fase: Meliá dejó de gestionar 15 de sus 34 hoteles en Cuba, cumpliendo con el plazo inicial contra GAESA . El 1 de junio, Iberostar ya se había retirado de 12 de sus 18 propiedades vinculadas a Gaviota . El operador canadiense Blue Diamond Resorts, que había iniciado un cierre progresivo en febrero de 2026 en medio de las repatriaciones masivas de turistas canadienses, cesó todas sus operaciones en Cuba a principios de junio .
24 de julio de 2026 — Fase final: Meliá anunció que rescindía todos los servicios de gestión y comercialización de sus 34 hoteles, revocaba todas las licencias de marca y se marchaba definitivamente de la isla . El consejero delegado, Gabriel Escarrer Jaume, había admitido apenas unos días antes, el 14 de julio, que la compañía no sabía qué pasaría con sus propiedades y que "seguía las instrucciones del Departamento de Estado de EE.UU." .
Cualquier operador hotelero extranjero que hubiera esperado quedarse cambiando su socio de GAESA a un acuerdo directo con el gobierno cubano se encontró con un obstáculo insalvable el 13 de julio de 2026. Ese día, el Tesoro de EE.UU. incluyó al Ministerio de Turismo de Cuba (MINTUR) en la lista de Nacionales Especialmente Designados (SDN) . Dado que MINTUR es el actor más importante del sector turístico fuera de GAESA, la medida colocó prácticamente todas las operaciones hoteleras de la isla bajo riesgo de sanción . Meliá comunicó al regulador del mercado español, la CNMV, que las sanciones habían hecho imposible operar, "tanto en la práctica como legalmente" .
La salida de Meliá no fue un hecho aislado. A finales de julio de 2026, prácticamente todos los grandes operadores hoteleros internacionales habían abandonado Cuba:
Otras cadenas se distanciaron discretamente de las propiedades vinculadas a GAESA sin hacer anuncios públicos .
El sector turístico de Cuba ya estaba en grave declive antes del éxodo hotelero, y las salidas hicieron que la recuperación fuera imposible:
El colapso fue impulsado por la escasez de combustible, los apagones continuos y las sanciones estadounidenses que desalentaban los viajes, todo agravado por la desaparición repentina de todas las grandes cadenas hoteleras internacionales .
Las consecuencias de la salida masiva están afectando al sistema financiero español y al Estado cubano:
La partida de Meliá marca el final de una era para el turismo cubano, pero el impacto económico total —sobre los inversores extranjeros, sobre los ingresos en divisas del gobierno cubano y sobre los cientos de miles de cubanos que trabajaban en el sector— todavía se está desarrollando.