La investigación, dirigida por el físico de Stanford Miltiadis Michailidis y publicada en Nature Communications en julio de 2026, analizó 16 años de datos del Telescopio Espacial de Rayos Gamma Fermi de la NASA, combinados con observaciones de rayos X, ópticas y de radio . El equipo descubrió que los dos remanentes de supernova son probablemente los restos fosilizados de un mismo sistema binario: la primera vez que se observa un escenario así.
Ambas estrellas progenitoras eran de tipo O o B superior, cada una con una masa estimada en 20 o más veces la del Sol . Son precisamente el tipo de estrellas masivas que terminan sus vidas como supernovas de colapso de núcleo, y suelen tener una vida útil de solo unos pocos millones a decenas de millones de años, una ventana cósmicamente breve .
Ambos remanentes se encuentran a aproximadamente 6.000 años luz de distancia en la constelación de Géminis . Sus centros de explosión están separados por unos 40 años luz cuando se proyectan en el plano celeste, una separación que proporciona una pista clave sobre la violenta historia del sistema .
El remanente más antiguo, G189.6+3.3, explotó primero, aproximadamente 100.000 años antes que su hermana . Cuando la primera estrella detonó, la explosión proporcionó una poderosa "patada natal" que expulsó a la compañera superviviente fuera del sistema binario . Esa estrella vagó entonces por el espacio durante decenas de miles de años antes de que también se le agotara el combustible nuclear y explotara como supernova, creando la más joven Nebulosa Medusa (IC 443) .
La edad de IC 443 sigue siendo incierta, con estimaciones que oscilan entre 3.000 y 30.000 años . La mejor estimación del nuevo estudio la sitúa en el extremo más joven de ese rango .
La prueba clave llegó de las observaciones de rayos gamma que revelaron que ambos remanentes están interactuando con la misma nube de hidrógeno interestelar, estableciendo su estrecha asociación espacial . Estudios previos de rayos X, incluyendo los realizados por el telescopio SRG/eROSITA, ya habían proporcionado pistas al mostrar que G189.6+3.3 se superpone completamente con IC 443 y comparte un componente de plasma similar de 0.7 keV .
Este descubrimiento proporciona la primera confirmación empírica de que ambos miembros de un sistema binario masivo pueden sufrir una supernova de colapso de núcleo, un escenario predicho teóricamente durante mucho tiempo pero nunca antes observado . Confirma que la dinámica binaria, incluida la patada natal de la primera supernova, puede separar una pareja unida gravitacionalmente en dos remanentes estelares aislados, cada uno con su propio remanente de supernova . El hallazgo también valida que la astronomía de rayos gamma puede identificar remanentes de supernova hermanos incluso cuando uno es mucho más débil y está parcialmente oculto en el resplandor del otro .
Los investigadores describen este caso como convincente pero aún circunstancial . No se puede descartar por completo la posibilidad de que los dos remanentes no estén relacionados y simplemente se superpongan a lo largo de la misma línea de visión. Sin embargo, la interacción compartida con la nube molecular, las estimaciones de distancia consistentes y el plausible escenario de expulsión binaria lo convierten, con diferencia, en el candidato más fuerte hasta ahora para un sistema de supernova de par binario.
El descubrimiento abre la puerta a encontrar más sistemas de supernovas hermanas. Dada la frecuencia con la que se encuentran estrellas masivas en sistemas binarios, los astrónomos esperan que existan muchos pares de este tipo, esperando ser identificados a través de futuros estudios de rayos gamma y de múltiples longitudes de onda .