La crisis se desarrolló a través de ataques mutuos e intensificados que comenzaron a principios de julio de 2026:
Ofensiva ucraniana (7–15 de julio): Las Fuerzas de Sistemas No Tripulados de Ucrania lanzaron una campaña sostenida de drones contra la flota fantasma de Rusia en el mar de Azov y el mar Negro, impactando un total acumulado de 116 embarcaciones rusas en aproximadamente nueve días, incluidos petroleros, gaseros y remolcadores . Los ataques obligaron a Rusia a suspender el tráfico a través del estrecho de Kerch, su vía fluvial clave que conecta el mar de Azov con el mar Negro, a partir del 10 de julio
.
Represalia rusa (16–19 de julio): Rusia atacó buques de carga civiles con bandera de Tanzania, Liberia y las Islas Marshall . El ataque individual más mortífero ocurrió el 19 de julio, cuando misiles de crucero rusos impactaron un granelero con bandera de Guinea-Bissau cerca de Odesa, matando al menos a 10 tripulantes y provocando un incendio
. Rusia también atacó infraestructura portuaria en Odesa y Pivdennyi
.
Resultado: Los ataques de ambos bandos paralizaron por completo el tráfico de buques civiles a través del corredor marítimo. Los armadores evitaron los puertos de Odesa, y el propio envío de granos de Rusia a través del canal Don-Azov también quedó suspendido .
La escalada llevó los precios del trigo a sus niveles más altos en más de un año y, según algunas mediciones, a un máximo de dos años:
La reacción del mercado reflejó el hecho de que tanto Rusia como Ucrania se encuentran entre los mayores exportadores de granos del mundo, y el conflicto golpeó en el pico de la temporada de cosecha de julio .
Andrii Sybiha comparó explícitamente la campaña rusa contra la navegación civil en el mar Negro con los ataques de Irán a buques en el estrecho de Ormuz . La comparación cumplió varios propósitos retóricos y estratégicos: