El presidente Volodimir Zelenski calificó la ofensiva como "uno de los mayores ataques con misiles balísticos contra Kiev desde el inicio de la guerra a gran escala" . El canciller Andrii Sibiha, por su parte, lo definió como "un brutal ataque terrorista contra la capital ucraniana" y señaló que fue la mayor descarga de misiles balísticos en un solo ataque desde que empezó la invasión .
Las llamas se extendieron por cinco distritos de la capital: Sviatoshynskyi, Shevchenkivskyi, Solomyanskyi, Desnianskyi y Dnipro . Los impactos dañaron edificios residenciales, oficinas, un dormitorio estudiantil, un supermercado y varios vehículos . Los equipos de rescate lograron sacar con vida a cuatro personas de una vivienda en llamas en el distrito de Sviatoshynskyi .
El ataque del 19 de julio no fue un hecho aislado, sino parte de una escalada brutal. Según el presidente Zelenski, más de 60 personas murieron en la región de la capital solo en julio . Estos son los principales ataques registrados:
La razón principal por la que tantos misiles balísticos logran alcanzar su objetivo es la grave escasez de misiles interceptores Patriot que sufre Ucrania. El sistema Patriot, fabricado por Estados Unidos, es el único en el arsenal ucraniano capaz de derribar de forma fiable misiles balísticos .
Según The Wall Street Journal, Ucrania "prácticamente se ha quedado sin interceptores Patriot" y no pudo detener ninguno de los 23 misiles balísticos lanzados en el ataque del 6 de julio . Bloomberg confirmó que la Fuerza Aérea no interceptó ni un solo misil balístico en esa ocasión .
Los misiles balísticos son mucho más difíciles de interceptar que los drones o los misiles de crucero. Viajan a velocidades hipersónicas (más de 4.800 km/h) en trayectorias muy elevadas, lo que deja a los defensores solo unos segundos para reaccionar . Los drones y misiles subsónicos pueden ser abatidos por sistemas más comunes como NASAMS, IRIS-T o cañones antiaéreos.
Las cifras de intercepción han sido muy dispares según la disponibilidad de misiles Patriot:
El problema es de fondo: las reservas de interceptores Patriot están en mínimos críticos. Estados Unidos autorizó a Ucrania a fabricar sus propios misiles Patriot, pero ese proceso llevará años . Bloomberg señaló que Ucrania solía interceptar aproximadamente un tercio de los misiles balísticos en grandes oleadas, pero esa tasa se ha desplomado al agotarse las existencias .