El estudio, publicado en la revista Antiquity, fue liderado por un equipo internacional que incluye investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Identificaron el nombre dentro de una inscripción mural designada como Texto 19, parte de un conjunto más amplio de más de 50 'microtextos' matemáticos pintados y grabados en las paredes interiores de la Estructura 10K-2 en Xultún . La habitación fue excavada originalmente en 2011, revelando tablas astronómicas aún más antiguas sobre la Luna y posiblemente Marte y Venus .
El Texto 19 consta de nueve glifos que registran un conjunto único de cálculos astronómicos . La fórmula vincula el periodo sinódico de Venus (584 días) y el de Marte (780 días) en un ciclo combinado de 2.920 días, equivalentes a aproximadamente ocho años terrestres . La inscripción está firmada con la frase che-he-na, un marcador posesivo en primera persona que los investigadores interpretan como una firma de autoría explícita que significa 'es suyo' o 'así lo dice' . Los cálculos datan de alrededor del año 781 d.C. .
Este hallazgo es relevante por varias razones:
El descubrimiento de Sak Tahn Waax replantea la historia global de la ciencia. Los investigadores han trazado comparaciones explícitas con científicos famosos de otras tradiciones antiguas: Pitágoras (Grecia, siglo VI a.C.) y Galileo (Italia, siglos XVI–XVII d.C.) . Sak Tahn Waax representa el primer ejemplo nombrado de un autor matemático-astronómico de la América precolombina cuya identidad y obra pueden vincularse directamente .
Este descubrimiento proporciona evidencia concreta de que los intelectuales mayas eran reconocidos individualmente por sus contribuciones matemáticas, operando a un nivel de astronomía planetaria comparable en sofisticación a las tradiciones del Viejo Mundo, pero desarrollado de forma independiente . El Ministerio de Cultura y Deportes de Guatemala ha reconocido formalmente el hallazgo como parte del patrimonio científico del país .
El Texto 19 es mucho más que un nombre. Demuestra que los astrónomos mayas no eran guardianes anónimos de la tradición; eran individuos reconocidos que podían reclamar la autoría de su trabajo intelectual. La fórmula en sí misma, que sincroniza los movimientos de planetas visibles a simple vista, refleja una necesidad práctica de armonizar el calendario ritual con el cielo. 'La identificación y la obra de un matemático maya del siglo VIII', concluye el estudio, proporciona 'el único ejemplo conocido de un matemático-astrónomo maya del periodo Clásico identificado por nombre y que reclama crédito directo por su trabajo intelectual' .
El nombre Sak Tahn Waax —'Zorro de pecho blanco'— se sitúa ahora junto a los escribas anónimos de los códices, dando un rostro y una identidad a una mente brillante del mundo maya antiguo.