Sin embargo, múltiples informes de la cumbre destacaron inmediatamente importantes salvedades:
El propio Trump enmarcó la medida como una forma de responder a las quejas de Zelenski sobre la insuficiente ayuda estadounidense: "Así no puede quejarse de que no le damos suficiente. Le dije: 'Hazlos tú mismo'" .
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, respondió el 9 de julio de 2026 acusando a Washington de "hipocresía" en su postura sobre la guerra . Las críticas llegaron cuando Trump también anunció que hablaría por teléfono con el presidente ruso, Vladímir Putin, ese mismo día, añadiendo que ambas partes en el conflicto querían un acuerdo . Las declaraciones de Peskov rechazaban implícitamente el discurso de Trump sobre el deseo mutuo de paz.
Los resultados de la búsqueda no contenían citas directas ni respuestas concretas de senadores estadounidenses específicos sobre el anuncio de la licencia Patriot. Esta parte de la pregunta no pudo verificarse completamente con las fuentes disponibles.
La cumbre de Ankara tuvo lugar en un contexto de importante evolución estratégica dentro de la OTAN, impulsada en parte por la visión de "OTAN 3.0" de la administración Trump.
OTAN 3.0 y la división del trabajo: La administración Trump impulsó una "OTAN 3.0" en la que Europa asumiría la responsabilidad principal de la seguridad convencional —incluido el apoyo a Ucrania— mientras que EE.UU. seguiría proporcionando el paraguas nuclear .
Prioridades de capacidad: Los ministros de Defensa de la OTAN ya habían acordado priorizar la defensa aérea y antimisiles, las armas de largo alcance, la logística y las grandes formaciones de maniobra terrestre como las principales áreas de inversión . Esta planificación alimentó directamente las discusiones de la cumbre de Ankara.
Giro en los ataques de largo alcance: Una declaración de febrero de 2026 de la Rada Suprema (parlamento) de Ucrania señaló que la Asamblea Parlamentaria de la OTAN se había inclinado por "permitir a Ucrania atacar objetivos en territorio ruso con armas occidentales" . Esto supone un alejamiento significativo de las restricciones anteriores que limitaban el uso que Ucrania podía dar a las armas suministradas por Occidente. Sin embargo, las pruebas disponibles de la propia cumbre de Ankara no detallan una nueva decisión política específica sobre ataques de largo alcance tomada en esa reunión.
Un cambio político anterior se había producido en mayo de 2025, cuando el canciller alemán, Friedrich Merz, declaró que los aliados occidentales habían eliminado las restricciones al alcance de las armas suministradas a Ucrania .