Dos fuerzas estructurales —un desplome de los ingresos y una explosión del gasto— han abierto en canal las cuentas rusas, y ninguna muestra signos de revertirse.
A pesar de enviar volúmenes récord de crudo, los ingresos fiscales de Rusia por petróleo y gas se han hundido:
El mecanismo es sencillo: la pérdida de aproximadamente un tercio de la capacidad de refinado de Rusia ha obligado a verter más crudo al mercado con fuertes descuentos, mientras los precios mundiales del petróleo se han suavizado . La agencia Argus valoró el Urals —la variedad de referencia rusa— en 44,96 dólares por barril el 26 de junio, un 40% menos que a principios de junio y menos de la mitad del pico de 115 dólares de abril .
En el lado del gasto, el panorama es aún más crudo:
El resultado es una brecha fiscal estructural: los ingresos están deprimidos por el petróleo con descuento y los topes de precios occidentales, mientras que los gastos están inflados por la guerra; un desajuste que las cifras del semestre confirman que no es temporal.
Analistas y funcionarios señalan varias presiones que agravan el déficit y dificultan su cierre:
| Factor | Evidencia |
|---|---|
| Cifra del déficit (5,73 billones RUB / 75.400 millones USD) | |
| Superó el objetivo anual en más del 55% en abril | |
| Ingresos de petróleo y gas cayeron ~45% en el primer trimestre | |
| Volúmenes de exportación récord, ingresos a la baja | |
| Gasto militar subió un 30%, ahora es el 12% del PIB | |
| Escasez de mano de obra, tipos altos, crecimiento lento | |
| El gobierno sopesa recortes no relacionados con defensa |
La historia central está verificada: una crisis de ingresos (caída de los precios del petróleo y fuertes descuentos que socavan unos volúmenes de exportación récord) combinada con una explosión del gasto (impulsada por lo militar) ha abierto un agujero en el presupuesto ruso que ya está entre un 51% y un 55% por encima del objetivo anual del gobierno tras solo cuatro a seis meses, sin que se vislumbre una corrección .