Peskov no mostró frustración públicamente y afirmó que Putin "sigue abierto al diálogo", pero la ausencia de llamada constituye un claro desaire diplomático . La Casa Blanca no ha emitido ninguna explicación más allá de la sugerencia del Kremlin de que Trump estaba ocupado.
La única llamada directa de Trump a Putin ocurrió antes de la cumbre, no después, invirtiendo la secuencia que los aliados esperaban: usar la cumbre como palanca para un seguimiento, en lugar de usar el seguimiento como resultado de la cumbre .
Durante las reuniones en Ankara, Trump "habló en nombre del dictador ruso Vladimir Putin", menospreció al aliado de la OTAN España y renovó sus demandas sobre territorio danés (Groenlandia), creando la impresión de que protegía a Moscú de la presión de la Alianza .
Trump había propuesto una cumbre entre Putin y Zelenski en agosto de 2025 para poner fin a la guerra, pero ese plan se vino abajo en octubre de 2025 . La llamada perdida del 8 de julio indica que el impulso para un acuerdo mediado por Trump se ha estancado.
A pesar del drama diplomático, la cumbre produjo resultados tangibles para Ucrania:
Reuters informó el 9 de julio, citando a tres fuentes cercanas al Kremlin, que Putin está rechazando los llamados a negociaciones de paz y que existe una "alta probabilidad" de escalada en los próximos meses . Los factores clave que impulsan esta postura son:
En resumen: la llamada perdida de Trump es la última señal de que su diplomacia personal con Putin ha fracasado. La cumbre de Ankara produjo una ayuda militar sustancial y la coproducción de misiles Patriot para Ucrania, pero Putin, lejos de sentarse a negociar, parece estar preparándose para una fase más peligrosa de la guerra.