El regreso gradual del tráfico de petroleros. Aunque el volumen de tránsito sigue muy por debajo de lo normal, los petroleros comenzaron a cruzar de nuevo el estrecho. Incluso cuando solo transitaron unos 2 millones de barriles el 23 de junio —una fracción del flujo diario habitual—, los precios de los futuros cayeron bruscamente, ya que los operadores descontaron la expectativa de normalización .
La destrucción de la demanda. Los altos precios de abril y mayo aplastaron la demanda en los países importadores, acelerando la corrección . Por primera vez desde el inicio de la guerra, los analistas recortaron sus previsiones de precios del petróleo para 2026 en una encuesta de Reuters a 31 economistas, reduciendo la previsión media del Brent de 90,44 a 84,50 dólares por barril
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Múltiples analistas y comentarios de Reuters han advertido de que la calma aparente es frágil. Un análisis de Reuters del 14 de mayo se titulaba sin rodeos: "La engañosa calma del mercado petrolero no durará", señalando que la estabilidad temporal se sostenía gracias a la reducción de las compras chinas y un aumento de las exportaciones estadounidenses, dos factores insostenibles .
Las principales preocupaciones incluyen:
El MOU es un acuerdo interino de 60 días, no una paz permanente. Las reservas nucleares de Irán permanecen intactas, su gobierno no ha cambiado y el futuro del Líbano sigue sin resolverse . Si las negociaciones colapsan después del 21 de agosto, el estrecho podría cerrarse de nuevo instantáneamente.
Los flujos físicos aún están dañados. La AIE estima que los Emiratos Árabes Unidos exportan petróleo solo al 85% de su capacidad previa a la guerra . La infraestructura del Golfo sufrió daños durante el conflicto y el tráfico por Ormuz sigue por debajo de los niveles normales
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Los inventarios comerciales están peligrosamente bajos. JPMorgan Chase, en un informe titulado "La ilusión de la abundancia", proyectó que las existencias en los países ricos podrían alcanzar "niveles de estrés operativo" a principios de agosto y "niveles mínimos operativos" en septiembre .
La volatilidad sigue siendo extrema. Ole R. Hvalbye, analista de materias primas de SEB, advirtió que, aunque el precio "parece ordenado sobre el papel", los vaivenes diarios del 5-10% en ambas direcciones continúan .
La Reserva Estratégica de Petróleo (SPR) de EE. UU. cayó a 325,7 millones de barriles en la semana que terminó el 26 de junio de 2026, el nivel más bajo desde mayo de 1983 . Esto es parte de una liberación autorizada de 172 millones de barriles para compensar el déficit de oferta causado por la guerra con Irán
. Para el 6 de julio, Reuters informó que la SPR seguía disminuyendo
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El panorama global es igualmente preocupante. Aunque la cifra global exacta es difícil de precisar con una sola fuente, solo la extracción estadounidense asciende a 172 millones de barriles, y otros grandes importadores (China, Japón, India y miembros de la AIE) también recurrieron en gran medida a sus reservas estratégicas durante la crisis. No existe un plan público claro para rellenar estos depósitos .
Por qué esto es peligroso:
La caída del 42% en el crudo Brent es real y proporciona un alivio bienvenido para los países importadores de petróleo. Pero se apoya en un acuerdo político temporal, una infraestructura dañada y unas reservas estratégicas agotadas. Sin un plan para reponer el colchón global de reservas estratégicas, el próximo shock de oferta —ya sea por un cierre de Ormuz, un recorte de la OPEP+ o una interrupción en un gran productor— golpearía un mercado con casi ningún amortiguador de emergencia . La red de seguridad energética mundial es más delgada que en décadas y no existe ningún mecanismo para reconstruirla.