El mecanismo era totalmente legal según las reglas del G7. Desde diciembre de 2022, las empresas occidentales podían proporcionar servicios de transporte, seguros y otros servicios marítimos para el petróleo ruso solo si se vendía al precio tope del G7 o por debajo de él —inicialmente US$ 60 por barril—. Cuando el crudo Urals cotizó por debajo de ese umbral, las firmas griegas reingresaron al mercado con fuerza, manejando hasta el 40% de todas las exportaciones de crudo ruso a mediados de 2025 .
El mayor beneficiario individual fue Dynacom Tankers, fundada por el multimillonario griego George Prokopiou, que ganó al menos US$ 915 millones por envíos de crudo ruso desde julio de 2023 . Otros grandes ganadores incluyen Olympic Shipping & Management (parte del Grupo Onassis, US$ 404 millones+), Stealth Maritime (US$ 200 millones+) y Polembros Shipping (US$ 200 millones+)
. Ocho de las 20 empresas que más ganaron con los envíos de petróleo ruso desde junio de 2023 son griegas
.
El episodio expone varias debilidades estructurales del enfoque del límite de precio del G7:
El tope solo es vinculante cuando los precios de mercado están por encima de él. Cuando el crudo Urals cayó naturalmente por debajo de los US$ 60 por barril, las firmas griegas pudieron proporcionar legalmente todos los servicios occidentales de transporte y seguros sin restricción. El tope se volvió irrelevante . Como señaló un análisis, el límite de precio es contraproducente precisamente cuando las condiciones del mercado ya restringirían los ingresos de Rusia.
Ventas masivas de petroleros a la flota en la sombra. Por separado, los armadores griegos vendieron aproximadamente el 55% de los petroleros que ahora operan en la "flota en la sombra" de Rusia, obteniendo unos US$ 3.700 millones por esas ventas de buques entre 2022 y 2024 . Estos petroleros ahora operan completamente fuera de la jurisdicción del G7, transportando petróleo ruso a Asia, Oriente Medio y África sin cumplir con el límite de precio
.
La aplicación es inconsistente y está dividida geopolíticamente. A mediados de 2026, solo Estados Unidos seguía aplicando activamente el tope de US$ 60 por barril . Otros miembros del G7 habían reducido sus umbrales por debajo de los US$ 50 por barril o habían dejado de aplicar el tope por completo
. La Comisión Europea instó públicamente a Estados Unidos a "aplicar estrictamente" el tope en marzo de 2026, después de que Washington suspendiera algunas sanciones relacionadas con el petróleo
.
Los ajustes del límite de precio van por detrás del mercado. El 18.º paquete de sanciones de la UE en julio de 2025 redujo el tope de US$ 60 a US$ 47,60 por barril e introdujo un mecanismo de ajuste dinámico (15% por debajo del precio medio de seis meses del Urals) . Los críticos argumentan que esto aún no impide la evasión a través de la flota en la sombra o proveedores de servicios no pertenecientes al G7
.
En respuesta al boom de las navieras griegas y a los fallos generales en la aplicación, el G7 y la UE están considerando activamente un cambio fundamental: reemplazar el límite de precio con una prohibición total de todos los servicios marítimos occidentales para las exportaciones de petróleo ruso .
Los hitos clave en el desarrollo incluyen:
Incertidumbre clave: La prohibición de servicios marítimos requiere la aprobación unánime de los 27 Estados miembros de la UE y la adopción paralela por parte de los socios del G7. No se ha promulgado hasta principios de julio de 2026 . Los observadores del sector cuestionan si una prohibición puede aplicarse eficazmente dada la escala de la flota en la sombra de Rusia, estimada en varios cientos de petroleros que operan sin seguro occidental
.
El límite de precio del G7 fue una herramienta calibrada cuidadosamente: buscaba reducir los ingresos de Rusia sin provocar una crisis de oferta global. Pero los ingresos de las navieras griegas muestran que el diseño más fundamental del tope —permitir el comercio legal cuando los precios de mercado son bajos— crea un boquete multimillonario para los transportistas con sede en la UE. La prohibición propuesta de los servicios marítimos cerraría ese boquete, pero también representa una escalada importante que obligaría a Rusia a depender completamente de su flota en la sombra, lo que plantea preguntas sobre la aplicabilidad, los seguros y el riesgo de derrames de petróleo de petroleros no regulados.