La presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, reaccionó a los cánticos afirmando que esa conducta "no es mi estilo de hacer política" . Aunque sus primeras declaraciones públicas fueron comedidas, posteriormente recibió presiones de la sociedad civil y del grupo Renovar Europa para que tomara medidas disciplinarias . Una delegación de ONG se reunió con su gabinete para exigir sanciones, y el grupo Renovar Europa pidió formalmente a Metsola que considerara posibles medidas punitivas contra los eurodiputados implicados en los cánticos . Según los informes, al menos dos eurodiputados —el finlandés Sebastian Tynkkänen y el danés Kristoffer Storm— fueron puestos bajo investigación por presuntos comentarios racistas y acoso en línea, tras una queja formal remitida a Metsola .
Sin embargo, los reportajes publicados no contienen una cita directa y textual de la propia Metsola advirtiendo de sanciones o medidas disciplinarias concretas; las pruebas disponibles muestran que la presión para que se impusieran sanciones provino de otros grupos y se dirigió a su despacho, y no fue una advertencia pública proactiva emitida por ella. El estado exacto de cualquier procedimiento disciplinario sigue sin estar claro a partir de las fuentes consultadas.
Amnistía Internacional criticó con dureza tanto los cánticos como la nueva ley:
El Reglamento de Retorno, descrito por Euronews como "el giro más duro en la política migratoria del bloque en décadas" , introduce varias medidas controvertidas:
El Comité Internacional de Rescate calificó los centros de retorno de "agujeros negros legales" donde no se pueden garantizar los derechos , mientras que una coalición de 70 organizaciones de derechos humanos advirtió de que la reforma permitiría un "control migratorio al estilo del ICE estadounidense" .
La votación evidenció que el Partido Popular Europeo (PPE), de centro-derecha, necesitó el apoyo de los grupos de derecha y extrema derecha para lograr la mayoría . La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, calificó el reglamento de "gran éxito" . El eurodiputado alemán Michael Bloss escribió en redes sociales que "el ambiente de turba en el Parlamento es vergonzoso" .
La ley aún requiere la aprobación formal de los 27 gobiernos de los Estados miembros de la UE para su plena aplicación . Organizaciones de la sociedad civil, como Amnistía Internacional, Médicos Sin Fronteras, OXFAM e ILGA-Europe, han pedido a Metsola que adopte una postura más firme contra la retórica discriminatoria y que proteja los derechos fundamentales en la aplicación de las nuevas normas .