¿Por qué cambió de opinión? Varios factores influyeron en su nueva valoración:
Qué no ha cambiado: O'Neill sigue sosteniendo que China es el ancla indispensable de los BRICS —"sigue siendo posible que sea tan grande como EE.UU. en la próxima década" — y que, sin un compromiso genuino tanto de China como de la India, la agenda de desdolarización se estanca
.
Los BRICS están desarrollando un ecosistema de pagos de múltiples capas, independiente del dólar:
El objetivo estratégico es crear un sistema de mensajería y liquidación de pagos que sortee tanto el SWIFT como la compensación en dólares . La declaración de la cumbre de Kazán en 2024 respaldó explícitamente el desarrollo de estas alternativas
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Donald Trump ha amenazado repetida y explícitamente a los países BRICS con aranceles severos si persiguen la desdolarización:
En resumen: O'Neill ya no descarta las alternativas al dólar de los BRICS como una fantasía —la infraestructura de pagos se está construyendo (BRICS Pay, conexiones de CBDC, canales de comercio en monedas locales). Pero las profundas fracturas políticas del bloque —la rivalidad China-India, los bancos centrales conservadores, las prioridades geopolíticas contrapuestas—, combinadas con las explícitas amenazas arancelarias de Trump, hacen que la brecha entre la ambición simbólica y la entrega concreta siga siendo muy amplia .