La apuesta corta de los fondos de cobertura contra el yen es el resultado directo de una brecha de tipos de interés persistente de 2,5 a más de 3 puntos porcentuales entre Estados Unidos y Japón que hace que el carry trade sea irresistible, combinada con la incapacidad estructural de Japón para cerrar esa brecha mediante subidas de tipos sin desencadenar una crisis de deuda soberana. La caída del yen por debajo de los 162 es el síntoma; la trampa de política del BoJ —intervenir en vano, subir las tasas dolorosamente o dejar caer el yen— es la causa.