Basándose en el Informe Anual del MEDE y otros documentos políticos de la UE, las principales recomendaciones son:
La evidencia es consistente entre las fuentes oficiales, con la salvedad de que las proyecciones de inflación y crecimiento están condicionadas al supuesto de que el shock del precio de la energía siga siendo temporal. Cualquier escalada o interrupción prolongada podría empeorar materialmente las perspectivas.