A continuación, desglosamos cómo cada factor contribuyó a esta venta masiva y lo que significa para el panorama de endeudamiento de Japón.
La primera ministra Sanae Takaichi, quien asumió el cargo en octubre de 2025, basó su campaña en romper con la "austeridad fiscal excesiva" para reactivar la economía . Su gobierno presentó un presupuesto inicial récord de ¥122,3 billones (unos $786 mil millones) para el año fiscal 2026, un aumento del 6,3 % respecto al año anterior . Para financiarlo, el gobierno planea emitir ¥29,6 billones en nuevos bonos .
El plan fiscal de Takaichi, bautizado como 'Sanaenomics', incluye un paquete de estímulo de ¥21,3 billones (~3,7 % del PIB) centrado en defensa, IA, semiconductores y apoyo al costo de vida, junto con una propuesta de suspensión por dos años del impuesto al consumo del 8 % en alimentos . Estas señales, combinadas con una débil subasta de bonos a 10 años que reforzó las preocupaciones sobre el creciente endeudamiento público, empujaron directamente los rendimientos hacia el 2,8 % . Los inversores han estado "marcando con banderas rojas" los comentarios presupuestarios de Takaichi desde principios de 2026, según CNBC . Economistas de BNP Paribas predijeron que las políticas fiscales expansivas de Takaichi podrían avivar aún más la inflación y acelerar las subidas de tipos del BOJ .
El 15 y 16 de junio de 2026, el Banco de Japón elevó su tasa de interés de referencia en 25 puntos básicos hasta el 1,0 %, el nivel más alto desde 1995, en un paso histórico hacia la normalización monetaria . La votación fue de 7 a 1, y la decisión se tomó incluso con el gobernador Kazuo Ueda hospitalizado .
El comunicado del BOJ señaló su disposición a seguir endureciendo la política; de hecho, el resumen de la reunión de junio mostró que algunos miembros del directorio pidieron un ajuste aún más rápido para combatir los riesgos inflacionarios derivados del shock energético provocado por la guerra en Irán . Esta señal de 'tasas más altas durante más tiempo' revalorizó al alza toda la curva del JGB . El banco central también decidió pausar la reducción de sus compras de bonos a partir de abril de 2027, lo que equivale a retirarse como comprador marginal de JGB . Esta eliminación del respaldo implícito del BOJ obligó al mercado a absorber una oferta mucho mayor por sí solo, amplificando la volatilidad de los rendimientos .
La venta masiva no se limitó al bono a 10 años. El rendimiento del JGB a 20 años escaló al 3,511 % el 13 de mayo, su nivel más alto desde 1996 . El bono a 40 años experimentó un pico de 27 puntos básicos hasta el 4,215 % en enero de 2026, cotizando a su nivel más alto desde que se introdujo ese vencimiento en 2007 . El rendimiento a 30 años también superó el 4 % a finales de mayo . Esta revalorización a lo largo de toda la curva refleja la pérdida estructural del papel de Japón como ancla de bajos rendimientos a nivel mundial .
El 3 de julio de 2026, el mismo día en que el rendimiento a 10 años alcanzó el 2,81 %, BNP Paribas revisó su pronóstico de tasa terminal para Japón, elevándolo del 2,0 % al 2,5 % . El economista Ryutaro Kono espera que el BOJ suba las tasas aproximadamente una vez cada cuatro o cinco meses, alcanzando el 1,25 % para finales de 2026, el 2,0 % para finales de 2027 y el 2,5 % en septiembre de 2028 . Esta revisión de las expectativas sobre la tasa terminal ha comprimido aún más el mercado de bonos, ya que los inversores descuentan una tasa de política monetaria final mucho más alta de lo que se suponía anteriormente.
No se pudieron verificar de forma independiente, a partir del material disponible, ofertas específicas de bonos convertibles de grandes empresas como Kawasaki Heavy Industries y Nippon Steel. Sin embargo, el patrón general —el aumento de los rendimientos de los JGB encarece la deuda corporativa convencional, empujando a las empresas hacia instrumentos vinculados a acciones— es coherente con el entorno de endurecimiento descrito por todas las fuentes.
A continuación, desglosamos cómo cada factor contribuyó a esta venta masiva y lo que significa para el panorama de endeudamiento de Japón.
La primera ministra Sanae Takaichi, quien asumió el cargo en octubre de 2025, basó su campaña en romper con la "austeridad fiscal excesiva" para reactivar la economía . Su gobierno presentó un presupuesto inicial récord de ¥122,3 billones (unos $786 mil millones) para el año fiscal 2026, un aumento del 6,3 % respecto al año anterior . Para financiarlo, el gobierno planea emitir ¥29,6 billones en nuevos bonos .
El plan fiscal de Takaichi, bautizado como 'Sanaenomics', incluye un paquete de estímulo de ¥21,3 billones (~3,7 % del PIB) centrado en defensa, IA, semiconductores y apoyo al costo de vida, junto con una propuesta de suspensión por dos años del impuesto al consumo del 8 % en alimentos . Estas señales, combinadas con una débil subasta de bonos a 10 años que reforzó las preocupaciones sobre el creciente endeudamiento público, empujaron directamente los rendimientos hacia el 2,8 % . Los inversores han estado "marcando con banderas rojas" los comentarios presupuestarios de Takaichi desde principios de 2026, según CNBC . Economistas de BNP Paribas predijeron que las políticas fiscales expansivas de Takaichi podrían avivar aún más la inflación y acelerar las subidas de tipos del BOJ .
El 15 y 16 de junio de 2026, el Banco de Japón elevó su tasa de interés de referencia en 25 puntos básicos hasta el 1,0 %, el nivel más alto desde 1995, en un paso histórico hacia la normalización monetaria . La votación fue de 7 a 1, y la decisión se tomó incluso con el gobernador Kazuo Ueda hospitalizado .
El comunicado del BOJ señaló su disposición a seguir endureciendo la política; de hecho, el resumen de la reunión de junio mostró que algunos miembros del directorio pidieron un ajuste aún más rápido para combatir los riesgos inflacionarios derivados del shock energético provocado por la guerra en Irán . Esta señal de 'tasas más altas durante más tiempo' revalorizó al alza toda la curva del JGB . El banco central también decidió pausar la reducción de sus compras de bonos a partir de abril de 2027, lo que equivale a retirarse como comprador marginal de JGB . Esta eliminación del respaldo implícito del BOJ obligó al mercado a absorber una oferta mucho mayor por sí solo, amplificando la volatilidad de los rendimientos .
La venta masiva no se limitó al bono a 10 años. El rendimiento del JGB a 20 años escaló al 3,511 % el 13 de mayo, su nivel más alto desde 1996 . El bono a 40 años experimentó un pico de 27 puntos básicos hasta el 4,215 % en enero de 2026, cotizando a su nivel más alto desde que se introdujo ese vencimiento en 2007 . El rendimiento a 30 años también superó el 4 % a finales de mayo . Esta revalorización a lo largo de toda la curva refleja la pérdida estructural del papel de Japón como ancla de bajos rendimientos a nivel mundial .
El 3 de julio de 2026, el mismo día en que el rendimiento a 10 años alcanzó el 2,81 %, BNP Paribas revisó su pronóstico de tasa terminal para Japón, elevándolo del 2,0 % al 2,5 % . El economista Ryutaro Kono espera que el BOJ suba las tasas aproximadamente una vez cada cuatro o cinco meses, alcanzando el 1,25 % para finales de 2026, el 2,0 % para finales de 2027 y el 2,5 % en septiembre de 2028 . Esta revisión de las expectativas sobre la tasa terminal ha comprimido aún más el mercado de bonos, ya que los inversores descuentan una tasa de política monetaria final mucho más alta de lo que se suponía anteriormente.
No se pudieron verificar de forma independiente, a partir del material disponible, ofertas específicas de bonos convertibles de grandes empresas como Kawasaki Heavy Industries y Nippon Steel. Sin embargo, el patrón general —el aumento de los rendimientos de los JGB encarece la deuda corporativa convencional, empujando a las empresas hacia instrumentos vinculados a acciones— es coherente con el entorno de endurecimiento descrito por todas las fuentes.