El concepto ha pasado por tres fases distintas:
Principios de 2025 — El ofrecimiento directo de Altman a Trump. Sam Altman propuso por primera vez la idea de la participación accionaria directamente al presidente Trump a principios de 2025, continuando esas conversaciones con altos funcionarios de la administración en los meses siguientes . La visión interna de Altman, según una persona familiarizada con las conversaciones, era un híbrido del Fondo Permanente de Alaska (que paga dividendos anuales a cada residente con los ingresos del petróleo) y las Cuentas Trump (cuentas de ahorro para niños propuestas anteriormente) .
6 de abril de 2026 — Documento de política formal. OpenAI publicó un documento de política de 13 páginas titulado "Política Industrial para la Era de la Inteligencia: Ideas para Priorizar a las Personas" . No era una propuesta corporativa limitada: pedía reformas económicas de gran alcance, como un Fondo de Riqueza Pública alimentado por donaciones de capital de empresas de IA, impuestos a los robots, una semana laboral de cuatro días, activación automática de redes de seguridad y aumento de las tasas del impuesto de sociedades . El documento describía el fondo como un "fondo soberano para la era de la IA" .
Junio-julio de 2026 — Confirmación pública y la cifra del 5%. Trump confirmó públicamente el 5 de junio de 2026 que la administración estaba en conversaciones sobre participaciones accionarias directas en las principales empresas de IA, incluidas OpenAI, Anthropic y xAI . Para el 2 de julio, el Financial Times informó que OpenAI había propuesto formalmente la cifra específica del 5% / 42.600 millones de dólares .
La propuesta ha creado una inusual alineación entre partidos combinada con una profunda fricción interna:
Una convergencia bipartidista — con cifras muy diferentes. El senador Bernie Sanders (I-Vermont) ha propuesto que el gobierno tome una participación del 50% en las empresas de IA, también para sembrar un fondo de riqueza pública . Altman se reunió con Sanders poco después de que se presentara esa propuesta . Trump respaldó efectivamente la lógica populista de la participación gubernamental, diciendo que EE.UU. "podría tomar participaciones accionarias directas" en los gigantes de la IA, pero las fuentes de la industria y la administración han discutido un rango del 1% al 5%, muy por debajo del 50% de Sanders . Vox describió esto como "el extraño coqueteo de Trump con el socialismo de la IA" .
MAGA contra las facciones pro-tecnología. Fortune informó que "MAGA odia la IA", pero algunos populistas conservadores ven los fondos de riqueza pública como una forma de canalizar las ganancias de la IA hacia los estadounidenses de clase trabajadora, mientras que las facciones de libre mercado dentro de la administración se oponen a cualquier propiedad gubernamental de empresas privadas . El marco voluntario, basado en donaciones, fue diseñado específicamente para aplacar a ambos bandos: evita la nacionalización y al mismo tiempo le da al público una participación directa .
El motivo estratégico de Altman. La oferta de capital se ve ampliamente como un movimiento para neutralizar la creciente presión política en Washington y solidificar las relaciones con la administración Trump mientras OpenAI navega por una reestructuración corporativa masiva y el escrutinio regulatorio .
Varios obstáculos importantes podrían impedir que el acuerdo se materialice:
La reestructuración corporativa inconclusa de OpenAI. OpenAI pasó 2025 convirtiéndose de una estructura de beneficios limitados controlada por una organización sin fines de lucro a una Corporación de Beneficio Público (PBC) — pero la matriz sin fines de lucro aún retiene un control significativo (aproximadamente el 26% del capital en algunos informes) . La conversión requirió extensas negociaciones con los fiscales generales de Delaware y California sobre la valoración justa de los activos benéficos de la organización sin fines de lucro . Elon Musk ha demandado para bloquear la reestructuración y ha pedido a los fiscales generales estatales que subasten una parte significativa del negocio .
La participación accionaria del propio Altman no está resuelta. Al cierre de la conversión a PBC, la participación accionaria personal de Altman se declaró como "por determinar" — una incertidumbre de gobernanza significativa . No está claro cómo el 5% del gobierno interactuaría con esta estructura de propiedad no resuelta.
No hay OPI en el horizonte inmediato. En noviembre de 2025, la directora financiera de OpenAI, Sarah Friar, declaró categóricamente que "una OPI no está en la agenda en este momento" . Si bien la empresa ha sentado las bases para una posible OPI futura que podría valorarla en hasta 1 billón de dólares, el calendario es muy incierto . Sin acciones que cotizan en bolsa, la mecánica de donar, valorar y eventualmente liquidar una participación del 5% es mucho más compleja .
Disputas de valoración. La cifra de 42.600 millones de dólares se basa en la valoración de la ronda de financiación más reciente de OpenAI, pero el equipo legal de Musk ha argumentado que los activos benéficos de la organización sin fines de lucro deberían valorarse mucho más, y no existe un precio de mercado establecido para el capital . Si el gobierno recibe acciones y nunca se produce una OPI o se retrasa indefinidamente, el "Fondo de Riqueza Pública" podría tener un activo ilíquido de valor muy incierto.
Autoridad legal para poseer acciones. No está claro si el gobierno federal tiene la autoridad legal para poseer una participación accionaria en una empresa privada de IA con el propósito de distribuir dividendos a los ciudadanos. No existe un marco de fondo soberano estadounidense a nivel federal — a diferencia del Fondo Permanente de Alaska a nivel estatal — y el Congreso probablemente necesitaría aprobar una ley habilitante .
Escrutinio regulatorio y antimonopolio. OpenAI enfrenta investigaciones activas de la FTC y de los fiscales generales estatales con respecto a su reestructuración, su asociación con Microsoft y si su conversión valoró adecuadamente la misión benéfica de la organización sin fines de lucro . Agregar una participación accionaria del gobierno a esta mezcla plantea nuevas preguntas sobre conflictos de intereses y antimonopolio: el gobierno sería simultáneamente regulador, inversionista potencial y receptor de capital donado .
La propuesta es la versión más concreta hasta ahora de la vieja idea de Altman de dar a los estadounidenses una participación directa en la propiedad de la prosperidad de la IA. Ha generado un raro interés bipartidista, pero también profundas divisiones sobre el tamaño de la participación (1-5% frente al 50%), la estructura (donación voluntaria frente a propiedad obligatoria) y si el gobierno federal tiene siquiera la maquinaria legal para poseer y distribuir acciones corporativas. La reestructuración inconclusa de OpenAI, el incierto calendario de la OPI, los litigios en curso y la falta de un marco legal para un fondo soberano estadounidense hacen que el acuerdo esté lejos de ser seguro.
Nota para el lector: Este artículo se basa en informes de medios como Financial Times, CNBC, Fortune y AP, y en documentos de política publicados por OpenAI. Las cifras y fechas corresponden al período de enero de 2025 a julio de 2026.
El concepto ha pasado por tres fases distintas:
Principios de 2025 — El ofrecimiento directo de Altman a Trump. Sam Altman propuso por primera vez la idea de la participación accionaria directamente al presidente Trump a principios de 2025, continuando esas conversaciones con altos funcionarios de la administración en los meses siguientes . La visión interna de Altman, según una persona familiarizada con las conversaciones, era un híbrido del Fondo Permanente de Alaska (que paga dividendos anuales a cada residente con los ingresos del petróleo) y las Cuentas Trump (cuentas de ahorro para niños propuestas anteriormente) .
6 de abril de 2026 — Documento de política formal. OpenAI publicó un documento de política de 13 páginas titulado "Política Industrial para la Era de la Inteligencia: Ideas para Priorizar a las Personas" . No era una propuesta corporativa limitada: pedía reformas económicas de gran alcance, como un Fondo de Riqueza Pública alimentado por donaciones de capital de empresas de IA, impuestos a los robots, una semana laboral de cuatro días, activación automática de redes de seguridad y aumento de las tasas del impuesto de sociedades . El documento describía el fondo como un "fondo soberano para la era de la IA" .
Junio-julio de 2026 — Confirmación pública y la cifra del 5%. Trump confirmó públicamente el 5 de junio de 2026 que la administración estaba en conversaciones sobre participaciones accionarias directas en las principales empresas de IA, incluidas OpenAI, Anthropic y xAI . Para el 2 de julio, el Financial Times informó que OpenAI había propuesto formalmente la cifra específica del 5% / 42.600 millones de dólares .
La propuesta ha creado una inusual alineación entre partidos combinada con una profunda fricción interna:
Una convergencia bipartidista — con cifras muy diferentes. El senador Bernie Sanders (I-Vermont) ha propuesto que el gobierno tome una participación del 50% en las empresas de IA, también para sembrar un fondo de riqueza pública . Altman se reunió con Sanders poco después de que se presentara esa propuesta . Trump respaldó efectivamente la lógica populista de la participación gubernamental, diciendo que EE.UU. "podría tomar participaciones accionarias directas" en los gigantes de la IA, pero las fuentes de la industria y la administración han discutido un rango del 1% al 5%, muy por debajo del 50% de Sanders . Vox describió esto como "el extraño coqueteo de Trump con el socialismo de la IA" .
MAGA contra las facciones pro-tecnología. Fortune informó que "MAGA odia la IA", pero algunos populistas conservadores ven los fondos de riqueza pública como una forma de canalizar las ganancias de la IA hacia los estadounidenses de clase trabajadora, mientras que las facciones de libre mercado dentro de la administración se oponen a cualquier propiedad gubernamental de empresas privadas . El marco voluntario, basado en donaciones, fue diseñado específicamente para aplacar a ambos bandos: evita la nacionalización y al mismo tiempo le da al público una participación directa .
El motivo estratégico de Altman. La oferta de capital se ve ampliamente como un movimiento para neutralizar la creciente presión política en Washington y solidificar las relaciones con la administración Trump mientras OpenAI navega por una reestructuración corporativa masiva y el escrutinio regulatorio .
Varios obstáculos importantes podrían impedir que el acuerdo se materialice:
La reestructuración corporativa inconclusa de OpenAI. OpenAI pasó 2025 convirtiéndose de una estructura de beneficios limitados controlada por una organización sin fines de lucro a una Corporación de Beneficio Público (PBC) — pero la matriz sin fines de lucro aún retiene un control significativo (aproximadamente el 26% del capital en algunos informes) . La conversión requirió extensas negociaciones con los fiscales generales de Delaware y California sobre la valoración justa de los activos benéficos de la organización sin fines de lucro . Elon Musk ha demandado para bloquear la reestructuración y ha pedido a los fiscales generales estatales que subasten una parte significativa del negocio .
La participación accionaria del propio Altman no está resuelta. Al cierre de la conversión a PBC, la participación accionaria personal de Altman se declaró como "por determinar" — una incertidumbre de gobernanza significativa . No está claro cómo el 5% del gobierno interactuaría con esta estructura de propiedad no resuelta.
No hay OPI en el horizonte inmediato. En noviembre de 2025, la directora financiera de OpenAI, Sarah Friar, declaró categóricamente que "una OPI no está en la agenda en este momento" . Si bien la empresa ha sentado las bases para una posible OPI futura que podría valorarla en hasta 1 billón de dólares, el calendario es muy incierto . Sin acciones que cotizan en bolsa, la mecánica de donar, valorar y eventualmente liquidar una participación del 5% es mucho más compleja .
Disputas de valoración. La cifra de 42.600 millones de dólares se basa en la valoración de la ronda de financiación más reciente de OpenAI, pero el equipo legal de Musk ha argumentado que los activos benéficos de la organización sin fines de lucro deberían valorarse mucho más, y no existe un precio de mercado establecido para el capital . Si el gobierno recibe acciones y nunca se produce una OPI o se retrasa indefinidamente, el "Fondo de Riqueza Pública" podría tener un activo ilíquido de valor muy incierto.
Autoridad legal para poseer acciones. No está claro si el gobierno federal tiene la autoridad legal para poseer una participación accionaria en una empresa privada de IA con el propósito de distribuir dividendos a los ciudadanos. No existe un marco de fondo soberano estadounidense a nivel federal — a diferencia del Fondo Permanente de Alaska a nivel estatal — y el Congreso probablemente necesitaría aprobar una ley habilitante .
Escrutinio regulatorio y antimonopolio. OpenAI enfrenta investigaciones activas de la FTC y de los fiscales generales estatales con respecto a su reestructuración, su asociación con Microsoft y si su conversión valoró adecuadamente la misión benéfica de la organización sin fines de lucro . Agregar una participación accionaria del gobierno a esta mezcla plantea nuevas preguntas sobre conflictos de intereses y antimonopolio: el gobierno sería simultáneamente regulador, inversionista potencial y receptor de capital donado .
La propuesta es la versión más concreta hasta ahora de la vieja idea de Altman de dar a los estadounidenses una participación directa en la propiedad de la prosperidad de la IA. Ha generado un raro interés bipartidista, pero también profundas divisiones sobre el tamaño de la participación (1-5% frente al 50%), la estructura (donación voluntaria frente a propiedad obligatoria) y si el gobierno federal tiene siquiera la maquinaria legal para poseer y distribuir acciones corporativas. La reestructuración inconclusa de OpenAI, el incierto calendario de la OPI, los litigios en curso y la falta de un marco legal para un fondo soberano estadounidense hacen que el acuerdo esté lejos de ser seguro.
Nota para el lector: Este artículo se basa en informes de medios como Financial Times, CNBC, Fortune y AP, y en documentos de política publicados por OpenAI. Las cifras y fechas corresponden al período de enero de 2025 a julio de 2026.