El embajador de EE. UU. ante la OTAN, Matthew Whitaker, ha combinado demandas directas con incentivos estratégicos, encarnando el enfoque transaccional de la administración Trump.
El garrote: En su testimonio de confirmación en el Senado, Whitaker advirtió que la "vitalidad de la alianza descansa en que cada aliado haga su parte justa" y que "demasiados de nuestros aliados no han cumplido ni siquiera con sus obligaciones más básicas" . En la Conferencia de Seguridad de Múnich de febrero de 2026, dijo públicamente a los aliados que EE. UU. necesita "aliados fuertes, no dependientes"
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La zanahoria: En la Conferencia de Seguridad de Berlín en noviembre de 2025, Whitaker insinuó la posibilidad de que Alemania asumiera eventualmente el rol de mando militar supremo de la OTAN, un cambio histórico tras siete décadas de liderazgo estadounidense como Comandante Supremo Aliado en Europa (SACEUR) . También respaldó un mecanismo de la administración Trump por el cual los aliados europeos compran armas fabricadas en EE. UU. para Ucrania, argumentando que esto "saca al contribuyente estadounidense de la ecuación" en la ayuda a Ucrania
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Trasladar la carga de Ucrania: Whitaker ha sido explícito al señalar que los países europeos "deben asumir la parte del león" de los costos de apoyo a Ucrania .
El ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, se ha convertido en la voz crítica europea más destacada frente a las demandas de Trump.
Rechazo a la 'lealtad incondicional': En una entrevista publicada el 2 de julio de 2026, Pistorius se opuso a lo que consideraba pruebas de lealtad de Trump hacia los aliados de la OTAN, rechazando la idea de que la deferencia hacia Washington deba ser una condición para ser miembro de la Alianza .
Escepticismo ante el objetivo de gasto: Pistorius ha advertido repetidamente que el objetivo del 5% de Trump es poco realista, señalando que para Alemania, un 5% del PIB consumiría el 42% del presupuesto federal . De manera más fundamental, sostiene que la OTAN debería avanzar "desde un enfoque puramente basado en los insumos hacia un enfoque basado en los resultados", centrándose en las capacidades y los resultados, y no en los porcentajes del presupuesto
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Choque por la política hacia Ucrania: A principios de 2025, Pistorius calificó la aparente disposición de Trump a eliminar la membresía de Ucrania en la OTAN y la restitución territorial de las negociaciones de paz como "un error" y "una metedura de pata" .
Se espera que la OTAN anuncie en la cumbre de Ankara un compromiso de financiación militar plurianual para Ucrania por valor de 70.000 millones de euros . La propuesta, impulsada por Alemania, incluiría nuevos mecanismos para coordinar las entregas de armamento
. Sin embargo, la cifra sigue siendo profundamente controvertida: Turquía, el país anfitrión, declaró a través de una fuente de alto nivel que no tenía "ninguna información" sobre el paquete
, y Politico informó que es probable que el total "desencadene un acalorado debate" entre los aliados
. De los 70.000 millones de euros, solo 40.000 millones constituirían nuevos compromisos de financiación, mientras que 30.000 millones provendrían de un paquete de ayuda existente de la UE
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La cuestión de la participación de Ucrania en la cumbre también ha sido delicada. En febrero de 2026, Politico informó que EE. UU. estaba presionando a los aliados para que no invitaran a Ucrania a las reuniones formales, limitando el papel de Kiev a eventos secundarios de menor nivel .
EE. UU. planea retirar 5.000 soldados de Europa . Los aliados de Europa del Este se han mostrado cada vez más ansiosos ante la posibilidad de que ya no se pueda confiar en Washington para la defensa colectiva. The Guardian informó a finales de junio de 2026 que los líderes de la región expresaron "dudas genuinas sobre el compromiso de EE. UU. con la seguridad colectiva"
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El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha insistido públicamente en que "estamos en un muy buen momento" y ha argumentado que ya se están realizando ajustes para compensar la nueva postura estadounidense . El ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, coincidió en que los aliados europeos serían capaces de llenar cualquier vacío de seguridad que dejara una retirada estadounidense
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Aunque las fuentes disponibles no contienen un documento oficial de la OTAN que utilice el término "OTAN 3.0", el cambio más amplio —a veces descrito así en comentarios— refleja una transformación de una alianza garantizada por EE. UU. a una donde Europa asume más peso financiero y operativo. La agenda publicada para la cumbre de Ankara se centra en tres pilares: inversión en defensa, capacidad de producción de la industria de defensa y apoyo continuo a Ucrania . El propio resumen previo a la cumbre de la OTAN, proporcionado a Türkiye Today, enfatizó que la reunión brindaría una oportunidad para que los aliados evalúen el progreso de los compromisos asumidos en La Haya
. Just Security caracterizó la reunión como un momento en el que Trump puede "lograr un gran éxito" si impulsa una mayor contribución militar europea
, mientras que Global Affairs señaló que la cumbre "se trata, una vez más, principalmente de gestionar a Estados Unidos y mantener al presidente Donald Trump —un escéptico de larga data de la OTAN— comprometido con la seguridad colectiva"
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En resumen: La cumbre de Ankara se desarrolla en medio de las tensiones internas más agudas que la OTAN ha enfrentado en décadas. Trump exige un gasto del 5% del PIB y cuestiona el valor de la Alianza. Whitaker combina amenazas con ofertas de un mayor liderazgo europeo. Pistorius se opone a las exigencias de lealtad y a la fijación en objetivos porcentuales. Y la Alianza intenta mantener unido un paquete de 70.000 millones de euros para Ucrania, ajustarse a la reducción de tropas estadounidenses y redefinir su propio modelo de defensa, todo a la vez.