El Mundial de 2026 se perfila como el más contaminante de la historia por un amplio margen:
En resumen: Las emisiones del jet privado de Infantino (equivalentes a la huella de carbono anual de 78 personas en solo dos semanas) contradicen directamente el mensaje climático de la propia FIFA. El organismo rector tiene prohibido formalmente declarar la neutralidad de carbono de sus eventos, y el torneo de 2026 —con diferencia el Mundial más contaminante de la historia— generará unos 9 millones de toneladas de CO₂, la gran mayoría procedentes de los viajes aéreos de los aficionados, consecuencia del formato que la propia FIFA eligió.