Matthias Huss, director del Monitoreo de Glaciares en Suiza (GLAMOS), describió el estado actual como el resultado de una "combinación de malas circunstancias" . Tres factores se aliaron para producir este año de deshielo extremadamente temprano:
Las mediciones tomadas en 25 glaciares suizos en abril y principios de mayo de 2026 mostraron aproximadamente un 25% menos de nieve invernal que el promedio de 2010–2020 . La nieve actúa como una manta protectora para el hielo glaciar. Con menos nieve, la superficie oscura del glaciar se expone al sol antes y absorbe más calor.
Mayo de 2026 fue el mayo más cálido jamás registrado en toda Europa . A esto le siguió una ola de calor en junio que la red World Weather Attribution (WWA) describió como la "más severa jamás rastreada" para el mes . Un estudio de atribución rápida de WWA concluyó que esta ola de calor habría sido "virtualmente imposible" sin el cambio climático causado por el hombre y ahora es hasta 200 veces más probable de lo que era hace 20 años .
En marzo de 2026, los vientos transportaron polvo del desierto del Sahara sobre los Alpes suizos, depositándolo en la nieve . Esto oscurece la superficie, reduciendo su albedo (reflectividad). Los estudios científicos muestran que el polvo del Sahara y el carbono negro reducen el albedo glaciar medio anual en 0,04–0,06, lo que aumenta el deshielo anual en un 15–19% en comparación con condiciones de nieve pura . El informe anual de GLAMOS 2023/2024 documentó el mismo fenómeno, señalando que el polvo del Sahara aceleró el deshielo de la nieve a través de este efecto de albedo . Esto crea un ciclo de retroalimentación: el hielo más sucio absorbe más calor, derritiéndose más rápido y exponiendo más hielo sucio debajo .
La temporada de 2026 sigue una trayectoria alarmantemente cercana a la de 2022, que Huss llamó "con diferencia el año más extremo jamás registrado en la historia del monitoreo de glaciares suizos" . En 2022, entre el 60 y el 80% del deshielo glaciar total provino de la pérdida neta de masa (desequilibrio en la fusión), y la combinación de baja nevada y calor extremo causó una reducción de volumen del 6% . El informe GLAMOS 2024/2025 señaló que el balance de masa del año se estaba registrando como el segundo más bajo registrado, justo después de 2022 . Huss declaró que 2026 es "sorprendentemente similar" al desastre de 2022 .
La ola de calor que está derritiendo los glaciares también mató a cientos de personas en toda Europa. La Organización Mundial de la Salud informó más de 1.300 muertes en exceso registradas en toda Europa desde el 21 de junio de 2026 . Un estudio separado del Instituto Grantham del Imperial College de Londres estimó que el cambio climático casi triplicó las muertes relacionadas con el calor durante el período de finales de junio, causando aproximadamente 1.500 muertes en exceso adicionales en 12 grandes ciudades europeas (IC del 95%: 1.262–1.709) .
Esta temporada es parte de una tendencia a largo plazo nefasta. Entre 2000 y 2024, los glaciares suizos perdieron alrededor del 38% de su volumen total . La tasa de pérdida se acelera dramáticamente: entre 2021 y 2024, los glaciares suizos perdieron masa a una tasa de 1,5 ± 0,3 Gt por año, lo que representa un aumento del doble en comparación con 2010–2020 . En solo dos años (2022–2023), los glaciares suizos perdieron el 10% de su volumen — tanto hielo como el que perdieron en las tres décadas entre 1960 y 1990 .
Suiza ha perdido aproximadamente 1.200 glaciares en los últimos 50 años, pasando de aproximadamente 1.400 a unos 200 que todavía se consideran significativos hoy en día . La continua y rápida pérdida de volumen hace cada vez más probable que solo queden restos de hielo en los Alpes suizos para el año 2100 bajo proyecciones de calentamiento continuo.
Si bien las tasas específicas de pérdida de hielo para el Glaciar del Ródano en 2026 no se capturan en los resultados de búsqueda, es uno de los glaciares más monitoreados de Suiza y ejemplifica estas tendencias más amplias. Ha estado retrocediendo visiblemente durante décadas. En los últimos veranos, su lengua se ha cubierto con mantas blancas protectoras en un intento de ralentizar el deshielo, una medida que se vuelve menos efectiva cada año a medida que las condiciones generales empeoran.
El segundo Día de Pérdida Glaciar más temprano registrado es un indicador contundente de que la ventana para limitar el calentamiento se está cerrando. La ciencia es clara: sin reducciones rápidas y sostenidas de las emisiones de gases de efecto invernadero, los Alpes suizos perderán la gran mayoría de su hielo dentro de las próximas dos generaciones.