Apenas un día después de la firma del acuerdo, entre el 27 y el 28 de junio de 2026, las fuerzas israelíes llevaron a cabo ataques con drones y bombardeos en el sur de Líbano, según la agencia estatal de noticias libanesa . Esto pone de manifiesto la fragilidad del pacto y la brecha entre los compromisos diplomáticos y la postura militar sobre el terreno.
Netanyahu ha recibido el acuerdo como un "golpe estratégico al eje iraní" , pero los sectores de la extrema derecha israelí lo han condenado, considerando cualquier retirada del territorio libanés como una concesión
. Esta presión interna explica por qué Netanyahu firmó el acuerdo al mismo tiempo que insinuaba que no habría una retirada completa: el marco le permite presentar avances diplomáticos sin ceder inmediatamente la presencia militar israelí.
La tensión central radica en que el acuerdo tripartito crea un proceso estructurado para poner fin a las hostilidades y desarmar a Hezbolá, pero deja intencionadamente abierta la presencia militar israelí en el sur de Líbano. Combinado con el simultáneo rechazo de Netanyahu a la creación de un Estado palestino, esto dibuja una estrategia de control de seguridad indefinido en varios frentes, envuelta en un marco diplomático que EE. UU. define como "el principio del principio" .