El bosque de Dori's Tuff contradice directamente esta narrativa. El análisis muestra que este bosque ya estaba dominado por árboles angiospermas (incluyendo parientes del laurel y palmeras) que crecían junto a helechos y secuoyas, con troncos grandes y una estructura de dosel madura. Esto significa que las angiospermas ya habían alcanzado el dominio millones de años antes del impacto del asteroide .
La presencia de diásporas grandes y carnosas implica fuertemente que los animales ya actuaban como dispersores de semillas mucho antes de que los mamíferos dominaran el planeta. Los posibles dispersores incluían:
Este hallazgo desafía la idea de que los frutos grandes y la dispersión de semillas por animales solo evolucionaron después de la extinción K-Pg en respuesta a la radiación de mamíferos frugívoros, murciélagos y aves. Por el contrario, los animales del Cretácico —incluyendo los dinosaurios— ya estaban consumiendo y dispersando semillas de angiospermas 10 millones de años antes .
La narrativa ‘catastrofista’ sostenía que las angiospermas fueron ecológicamente marginales hasta que el asteroide despejó el camino, y que las estrategias de frutos grandes y dispersión por animales solo se volvieron viables una vez que los mamíferos y las aves se diversificaron en el Cenozoico temprano . La flora de Dori's Tuff demuestra que:
El autor principal, Jaemin Lee, estudiante de doctorado en UC Berkeley, declaró: “Nuestros resultados muestran que, al menos en algunos ambientes cálidos y húmedos durante el Cretácico Superior, 10 millones de años antes del límite de extinción, las angiospermas ya estaban invirtiendo más recursos en diásporas individuales y formando bosques densos” .
Conclusión: La ‘Pompeya botánica’ de Dori's Tuff retrasa la línea de tiempo del dominio ecológico de las angiospermas y la dispersión de frutos grandes por animales entre 8 y 10 millones de años, contradiciendo directamente la idea de que las plantas con flores solo florecieron después de la muerte de los dinosaurios. Los dinosaurios y los mamíferos del Cretácico ya estaban dispersando frutos de angiospermas del tamaño de arándanos en un bosque maduro dominado por plantas con flores hace 74,6 millones de años .
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