El aumento de la inflación derivado del conflicto en Irán y las amenazas al estrecho de Ormuz mantienen la presión al alza sobre los precios de la energía. Esto complica la lucha de la Fed contra la inflación y, a su vez, reduce el apetito por el riesgo de los inversores .
La ola de ventas fue global y golpeó con especial dureza a los fabricantes de chips y a las 'big tech'.
Asia lideró la debacle global, con Corea del Sur sufriendo el golpe más duro:
Las bolsas europeas abrieron con fuertes caídas y la tendencia se mantuvo durante toda la sesión:
Los inversores están cada vez más escépticos de que las enormes inversiones de capital que están haciendo las empresas de IA se traduzcan en beneficios a corto plazo . El gasto corporativo respaldado con deuda para construir infraestructura de IA se ha convertido en un punto de atención específico, ya que el aumento de las tasas de interés encarece el servicio de esa deuda
.
En resumen, el desplome tecnológico del 23 de junio fue una revalorización sincronizada de las empresas de IA, impulsada por el temor a que la Fed suba las tasas y la persistente inflación derivada del conflicto en Irán. Los fabricantes de chips fueron los más perjudicados en todos los mercados, y el Kospi de Corea del Sur fue el que registró la peor caída, un 10%.
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