El SNB tomó un camino deliberadamente distinto. Mantuvo su tasa de referencia en el 0 % tanto en su reunión de marzo como en la de junio de 2026, prolongando la que ya era la cuarta pausa consecutiva desde mediados de 2025 . El banco reconoció que el alza de los precios energéticos derivada de la interrupción en el estrecho de Ormuz había elevado la inflación a corto plazo —su previsión de junio revisó al alza la proyección de inflación para 2026, del 0,5 % al 0,6 %
—, pero concluyó que las presiones inflacionistas a medio plazo seguían "prácticamente sin cambios"
. Su principal herramienta para gestionar el shock geopolítico no fue una subida de tipos, sino la intervención en los mercados de divisas. "Dado el conflicto en Oriente Medio, la disposición del SNB a intervenir en el mercado de divisas ha aumentado", señaló, con el objetivo de evitar una apreciación rápida y disruptiva del franco suizo que pudiera dañar la economía, muy dependiente de las exportaciones
. Desde el inicio de la guerra, los flujos de refugio seguro ya habían impulsado al alza el franco, compensando en parte el impacto alcista del petróleo más caro sobre la inflación suiza
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El CBC de Taiwán mantuvo su tasa de descuento de referencia en el 2,00 % tanto en su reunión trimestral de marzo como en la de junio de 2026, prolongando una pausa que ya duraba nueve trimestres consecutivos desde marzo de 2024 . La decisión fue unánime y coincidió con las predicciones de los 28 economistas encuestados por Bloomberg y de los 29 consultados por LSEG
. Al igual que el SNB, el CBC revisó al alza su previsión de inflación: elevó su proyección del IPC para 2026 del 1,63 % al 1,80 %, estimando que el aumento del precio del petróleo impulsado por el conflicto añadiría 0,52 puntos porcentuales a la inflación
. El banco advirtió explícitamente de que la guerra representaba un riesgo clave a la baja para la economía global y doméstica, y señaló que se inclinaba hacia un "sesgo restrictivo"
. Sin embargo, optó por esperar, queriendo evaluar el impacto económico completo antes de comprometerse con un movimiento de tipos
. La decisión se vio respaldada además por el auge de las exportaciones tecnológicas de Taiwán —el banco elevó bruscamente su previsión de crecimiento del PIB para 2026 hasta el 7,28 %—, lo que le daba margen para mantener los tipos sin cambios
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A mediados de 2026, estos tres bancos centrales ilustran la gama de respuestas posibles: uno subió, dos esperaron, y los tres tomaron sus decisiones con la mirada puesta en un conflicto cuya duración ningún analista podía predecir con certeza.