Los fósiles incluyen docenas de ejemplares, siendo dos crías de embolómero las piezas centrales del estudio. Los embolómeros eran tetrápodos primitivos con aspecto de cocodrilo, y fueron los principales depredadores en los cursos de agua del período Carbonífero. Mientras que los adultos podían superar los 3 metros de longitud, las crías medían apenas unos centímetros . Lo que las hace revolucionarias no es su tamaño, sino lo que les falta: los rasgos típicos de las larvas de anfibios, como branquias externas frondosas y otros órganos transitorios asociados a la fase de renacuajo. Esta ausencia se mantuvo constante en múltiples especies de tetrápodos primitivos examinados en el estudio
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"Salían del huevo con el mismo aspecto que el adulto", explicó el paleontólogo Jason Pardo, del Museo Field de Chicago, que participó en la investigación .
Desde finales del siglo XIX, los científicos asumían que los primeros vertebrados terrestres evolucionaron siguiendo un ciclo de vida similar al de los anfibios: nacían como larvas acuáticas y luego sufrían una metamorfosis para convertirse en adultos terrestres . Se pensaba que esta capacidad de metamorfosis era la innovación clave del desarrollo que permitió a los vertebrados colonizar la tierra firme. La nueva evidencia demuestra que no fue así para los tetrápodos primitivos
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"Asumimos casi sin cuestionarlo que esta metamorfosis es ancestral para todos los vertebrados terrestres", comentó la bióloga evolutiva Laura Porro, del University College de Londres, que no participó en el estudio . Los nuevos fósiles sugieren que no.
En lugar de metamorfosis, los fósiles indican que el crecimiento se producía mediante un modelo de desarrollo directo. Las crías ya poseían un plan corporal adaptado a la vida terrestre . Los investigadores proponen que la aceleración del desarrollo de las extremidades —la formación de patas funcionales en una etapa más temprana del crecimiento— pudo haber sido un requisito previo para completar la transición a la tierra. En otras palabras, no fue la capacidad de transformarse de larva a adulto lo que permitió a los primeros tetrápodos vivir en tierra firme, sino la capacidad de nacer ya con extremidades funcionales
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El hallazgo desafía la historia lineal clásica de que "algunos peces evolucionaron hasta convertirse en anfibios, y algunos de esos anfibios evolucionaron hasta convertirse en reptiles" . Los primeros tetrápodos se parecían menos a los anfibios modernos de lo que se creía. Esto tiene implicaciones para entender toda la trayectoria evolutiva de los vertebrados terrestres, incluidos los antepasados de reptiles, aves y mamíferos.
El estudio se suma a un creciente cuerpo de evidencia que sugiere que la transición del agua a la tierra fue más compleja y menos lineal de lo que se suponía. Investigaciones anteriores ya habían demostrado que los primeros tetrápodos conservaron características acuáticas y hábitos de vida ligados al agua mucho después de desarrollar extremidades . La nueva evidencia fósil muestra ahora que su ciclo de vida también era fundamentalmente diferente del de los anfibios modernos.