La trampa, sin embargo, no es física ni de ingeniería. "El coste, no la ciencia o la ingeniería, es lo único que frena los centros de datos orbitales", sentenció Bezos . Aunque el concepto es técnicamente viable, la logística de lanzar miles de toneladas de hardware —servidores, paneles solares, radiadores— sigue siendo económicamente prohibitiva. Una estimación sugiere que lanzar solo los paneles solares para una única instalación de un gigavatio podría costar más de 17 100 millones de dólares a los precios actuales de lanzamiento, lo que elevaría el coste total del proyecto por encima de los 25 000 millones de dólares
.
Bezos confía en que estos números cambiarán. Predijo que en un par de décadas, los centros orbitales serán competitivos en costes con los terrestres, y con el tiempo incluso más baratos. "Seremos capaces de superar el coste de los centros de datos terrestres desde el espacio en las próximas dos décadas", declaró . Algunas proyecciones del sector sugieren que los costes operativos en el espacio podrían acabar reduciéndose a aproximadamente 0,1 céntimos de dólar por kilovatio-hora, en comparación con los cerca de 5 céntimos en la Tierra —una reducción del 97 %— una vez que la infraestructura esté desplegada y los costes de lanzamiento disminuyan lo suficiente
.
La visión de Bezos sobre la computación orbital va más allá de simplemente reubicar bastidores de servidores. Sugirió que el propio proceso de fabricación de semiconductores podría migrar a la órbita, con microchips producidos eventualmente en el espacio como parte de un ecosistema industrial autosostenible fuera del planeta .
Esta idea se enlaza con una ambición mayor: utilizar recursos espaciales para construir infraestructura en lugar de acarrear cada kilogramo desde el pozo gravitatorio terrestre. Bezos vinculó explícitamente su visión de los centros de datos al objetivo de aprovechar los recursos de asteroides, materiales lunares y objetos cercanos a la Tierra como materias primas . Describió un futuro en el que "usaremos asteroides y objetos cercanos a la Tierra y la Luna, y demás, para construir capacidad de cómputo en el espacio, y células solares en el espacio, y demás"
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Su argumento subyacente es que la verdadera escala industrial en órbita requiere liberarse de las limitaciones de los recursos terrestres. En el espacio, señaló, no hay límites prácticos de energía ni de materias primas, solo el coste inicial de arranque .
Bezos también abordó un problema más terrenal y acuciante para sus ambiciones espaciales. En mayo de 2026, un cohete New Glenn de Blue Origin quedó destruido durante una prueba de encendido estático en Cabo Cañaveral, causando graves daños en la plataforma de lanzamiento .
En VivaTech, Bezos calificó el incidente como "un suceso extremadamente difícil, un día muy duro para Blue Origin" . No obstante, subrayó la rápida respuesta de la compañía sobre el terreno. Un equipo de construcción que trabajaba cerca fue redirigido inmediatamente al lugar y, en poco tiempo, se desplegaron más de 400 máquinas de equipamiento pesado para limpiar los escombros
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Bezos confirmó que la reconstrucción de la plataforma ya había comenzado el día anterior a su intervención en VivaTech y que varios sistemas críticos —incluidas las infraestructuras de propergol y combustible— sobrevivieron a la explosión prácticamente intactos . David Limp, CEO de Blue Origin, declaró en la misma conferencia que la empresa espera reanudar los lanzamientos del New Glenn antes de finales de 2026
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Durante más de 25 años, Jeff Bezos ha financiado personalmente Blue Origin, en gran medida con la fortuna generada por Amazon. Esto podría cambiar pronto. En VivaTech, Bezos confirmó que la compañía está considerando captar dinero de inversores externos por primera vez en su historia .
Blue Origin afronta requisitos de capital significativos. Más allá de reconstruir la plataforma de lanzamiento dañada, la empresa está aumentando su cadencia de vuelos, invirtiendo en capacidad de carga pesada y ahora tiene la ambición a largo plazo de apoyar la construcción de centros de datos orbitales. Según informes previos a la conferencia, el director ejecutivo Dave Limp ya había comunicado a los empleados que podría ser necesario buscar financiación externa si la compañía perseguía un aumento agresivo de la frecuencia de lanzamientos .
En una marcada divergencia con los temores predominantes sobre la inteligencia artificial, Bezos dijo a la audiencia de VivaTech que cree que la IA creará más empleos de los que destruirá. "Sé que existe mucha preocupación, incluso por parte de muchas personas inteligentes, de que la IA va a volver redundantes a los humanos", afirmó. "Estoy totalmente en desacuerdo con eso. Creo que la IA va a crear una escasez de mano de obra" .
Bezos argumentó que la IA aumentará la demanda de trabajadores humanos al reducir las barreras a la innovación y permitir categorías de trabajo completamente nuevas. En lugar de eliminar tareas, sugirió que la tecnología acelerará el ritmo al que surgen nuevos problemas y oportunidades, todos los cuales requerirán ingenio y mano de obra humana para resolverse .
Su postura se vio respaldada por su trabajo en Prometheus, una nueva startup de IA que fundó para acelerar la fabricación física. La compañía recaudó recientemente 12 000 millones de dólares, y Bezos describió su misión como un ejemplo práctico de cómo la IA complementa, en lugar de sustituir, el esfuerzo humano .
"La IA va a crear una escasez de mano de obra", repitió durante la sesión, enmarcando la tecnología como un catalizador para una ola más amplia de productividad e innovación, en lugar de una amenaza para el empleo .
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