Según reportes de prensa, cláusulas adicionales incluirían la retirada de las fuerzas de las FDI del sur del Líbano y la liberación de aproximadamente 24.000 millones de dólares en fondos sancionados .
Israel solicitó formalmente acceder al borrador del MoU y su petición fue rechazada . El medio israelí N12 fue el primero en informar sobre la negativa, y múltiples medios han confirmado desde entonces que la administración Trump bloqueó a Israel la revisión del documento antes de la ceremonia de firma
. Una fuente citada por CNN señaló que la Casa Blanca temía que el primer ministro Benjamin Netanyahu filtrara el texto prematuramente
. Funcionarios estadounidenses informaron a Israel sobre algunos elementos del pacto, pero el propio Netanyahu reconoció que no conoció los detalles completos hasta que el acuerdo ya había sido firmado digitalmente
.
La reacción dentro de Israel ha sido furibunda y transversal, abarcando todo el espectro político. Analistas israelíes y figuras de la oposición calificaron el acuerdo de «catástrofe» y concentraron su ira directamente en Netanyahu :
La crítica se centra en lo que el acuerdo no incluye: deja intacta a la República Islámica, no hace nada para frenar el programa de misiles balísticos de Irán ni la financiación a sus representantes regionales como Hezbolá, y proporciona a Teherán un alivio de las sanciones que podría fortalecer a esos mismos grupos armados . En resumen, la guerra no ha conseguido los resultados que Netanyahu había prometido a su población.
Después de más de 24 horas de silencio, Netanyahu se dirigió a la opinión pública en la noche del 14 de junio con una afirmación contundente: «Salvamos al Estado de Israel y a sus ciudadanos de la aniquilación nuclear» . Sostuvo que la campaña militar había impedido que Irán destruyera a Israel, aunque reconoció que el resultado «no era lo que Israel había esperado»
. Sus adversarios políticos lo acusaron de inmediato de cosechar un «fracaso histórico»
.
Analistas de múltiples medios han sido contundentes en sus valoraciones . La guerra comenzó con dos objetivos israelíes declarados, y el alto el fuego no alcanza ninguno de ellos:
Para Netanyahu, el costo político interno es severo. Había apostado su reelección en otoño a su relación con Trump, pero ahora se enfrenta a un acuerdo que en Israel es percibido mayoritariamente como una derrota estratégica . Antiguos aliados y rivales centristas por igual utilizan el pacto para pintarlo como un líder marginado, desinformado y políticamente acabado.