Es importante entender que el Estrecho de Ormuz es un cuello de botella geográfico por donde transita aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo. Su cierre durante el conflicto disparó los precios de la energía y asfixió las cadenas de suministro globales, por lo que su anunciada reapertura fue el principal catalizador del optimismo .
La reacción de los mercados el lunes 15 de junio fue inmediata y contundente. Se vivió un clásico "risk-on rally" (un repunte de apetito por el riesgo) de proporciones históricas.
1. Bolsas de valores en verde intenso
Los inversores celebraron el alivio de las tensiones geopolíticas con fuertes compras. El índice Nikkei 225 de Japón lideró las ganancias en Asia, con un salto del 5.3% . No se quedó atrás el Kospi de Corea del Sur, que también registró un fuerte repunte
. El diario singapurense The Straits Times resumió el sentimiento afirmando que los mercados asiáticos "celebraban el acuerdo, a la espera de ver el petróleo fluir de nuevo"
. Otros indicadores como el Hang Seng de Hong Kong y el Straits Times Index de Singapur subieron un 1.3%
.
2. El dólar se debilita y las divisas asiáticas brillan
El fin de la aversión al riesgo golpeó al dólar estadounidense, que actuaba como refugio. El índice DXY, que mide al billete verde frente a una cesta de monedas, cayó a mínimos del 5 de junio . Este escenario impulsó con fuerza a las divisas asiáticas y de mercados emergentes:
3. Analistas y bancos de inversión se vuelven optimistas
El cambio de expectativas quedó reflejado en las recomendaciones de los grandes actores del mercado. JPMorgan Chase & Co. elevó su consejo sobre divisas de mercados emergentes a "sobreponderar" (overweight) , favoreciendo particularmente a los mercados frontera y a monedas como el ringgit malasio .
Por su parte, el banco MUFG pronosticó un mayor fortalecimiento para las divisas asiáticas de "bajo beta" como el won surcoreano, el yuan chino, el dólar taiwanés y el ringgit, a medida que la prima de riesgo geopolítico continúe disipándose .
4. La deuda estadounidense pierde su atractivo de refugio
Con la disminución del miedo, el dinero que se había refugiado en los bonos del Tesoro de EE. UU. comenzó a salir. La rentabilidad del bono a 10 años, que se mueve de forma inversa al precio, bajó a alrededor del 4.45% .
El impacto más directo del acuerdo se sintió en el mercado energético. La sola posibilidad de que el crudo iraní volviera a fluir por Ormuz provocó una caída vertical de los precios.
A pesar del subidón de los mercados, las voces más cautelosas advierten que no todo será instantáneo. El lunes 16 de junio, los precios del petróleo ya experimentaron un ligero rebote (el Brent subió a $83.42) mientras los operadores digerían la "vaguedad de los detalles específicos" del marco preliminar .
En resumen, el Memorando de Islamabad ha abierto una ventana de esperanza que inyecta un vital alivio a una economía global sedienta de energía. Sin embargo, el camino desde un acuerdo preliminar hasta una paz duradera y la normalización del comercio marítimo es todavía largo y está lleno de obstáculos.
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