Altos cargos israelíes, tanto de la coalición de gobierno como de la oposición, advierten de que la hoja de ruta, negociada totalmente a espaldas de Israel, deja sin abordar todos sus objetivos básicos de seguridad . Las cuestiones más urgentes para la seguridad israelí —el desmantelamiento nuclear inmediato, los límites verificables al programa de misiles balísticos de Irán y las restricciones a su red de proxys regionales como Hezbolá— han quedado aplazadas a la negociación complementaria de 60 días
. Para Israel, este proceso carece de garantía alguna de que se vayan a abordar estas amenazas, una realidad que ha llevado a los analistas a calificar el pacto de «catástrofe» que, en la práctica, consolida los avances estratégicos iraníes
.
El primer ministro Benjamin Netanyahu, que anteriormente había citado garantías privadas del expresidente Trump de que Estados Unidos exigiría el desarme nuclear completo, guardó silencio público sobre el acuerdo . Sus socios de coalición fueron menos comedidos. The Wall Street Journal informó de que altos mandos israelíes ya estudian las implicaciones estratégicas de una menor presión estadounidense sobre Teherán y de una creciente brecha con Washington a cuenta del conflicto paralelo con Hezbolá en Líbano, que el acuerdo no resuelve
.
La censura más afilada al MoU, de Washington a Jerusalén, es lo que deja fuera. El acuerdo logra un intercambio inmediato —Estados Unidos levanta su bloqueo marítimo a cambio de que Irán reabra Ormuz—, pero pospone todos los asuntos de seguridad fundamentales que desencadenaron la guerra en primer lugar.
Los críticos señalan varias omisiones peligrosas:
Este aplazamiento generalizado provocó una pregunta candente en los círculos conservadores estadounidenses, recogida por el Chosun Ilbo: «Si es así, ¿para qué empezamos la guerra?» . La crítica refleja la percepción de que Estados Unidos empleó una inmensa fuerza militar y sufrió costes significativos solo para negociar un acuerdo que da a Irán un alivio económico inmediato sin desmantelar las amenazas que hicieron necesario el conflicto.
La guerra infligió sin duda graves daños a las capacidades militares convencionales y estratégicas de Irán. Múltiples evaluaciones confirman que un porcentaje significativo del arsenal de misiles, los sistemas de defensa aérea, la fuerza aérea y la infraestructura de drones iraníes han sido degradados por los sostenidos ataques israelíes y estadounidenses . Su programa nuclear, durante mucho tiempo el pilar en la sombra de su disuasión, sufrió daños serios, aunque aún no cuantificados públicamente
.
A pesar de este castigo, el veredicto estratégico central de los analistas centrados en la región es aleccionador. The Straits Times, citando fuentes del Golfo y diplomáticos, concluyó que el acuerdo «no puede alterar el veredicto de más de tres meses de guerra» . El equilibrio de poder en Oriente Medio sigue prácticamente intacto. Lejos de estar amedrentado, Irán ha salido del conflicto «políticamente envalentonado», con su régimen intacto y su discurso de resistencia reforzado
.
Una víctima secundaria significativa de la guerra ha sido la confianza de las monarquías árabes del Golfo en las garantías de seguridad de Estados Unidos. Los mismos analistas describen esa confianza como «profundamente sacudida», después de que las capitales del Golfo vieran cómo una coalición liderada por una superpotencia no lograba derrotar de forma decisiva a su rival regional . Ahora ven un Irán que, incluso con un arsenal degradado, conserva capacidad suficiente para perturbar de forma gradual el tráfico marítimo y los mercados energéticos, sin cruzar la línea de la confrontación directa
.
La hoja de ruta ha desencadenado un rápido reajuste estratégico en toda la región. Los Estados del Golfo están reevaluando sus dependencias y alianzas en un panorama donde la protección estadounidense parece menos fiable e Irán se muestra más seguro que antes de la guerra . Estados Unidos se tambalea por su propia controversia interna. Mientras los mercados reaccionaron positivamente a la reapertura del estrecho de Ormuz —con el S&P 500 subiendo un 1,9 % y el precio del petróleo cayendo casi un 5 %—, el acuerdo sigue siendo profundamente impopular dentro del Partido Republicano y entre los líderes de la comunidad judía estadounidense
. Sus preocupaciones reflejan las de Israel: que no se ha obtenido ninguna concesión nuclear clara y que las amenazas de los misiles balísticos y de los proxys siguen sin ser abordadas en absoluto
.
El acuerdo preliminar entre Estados Unidos e Irán ha detenido los disparos durante 60 días y ha reabierto una arteria crítica de la energía mundial. Pero, al silenciar las armas, ha amplificado un coro de voces alarmadas que advierten de que Estados Unidos puede haber cambiado una tregua temporal de la guerra por un retroceso estratégico a largo plazo.
Corrección: El preacuerdo entre Estados Unidos e Irán se anunció a mediados de junio de 2026, no a finales de febrero de 2025. La consulta original contenía un error de fecha. El conflicto en sí comenzó en febrero de 2025 y la hoja de ruta se reveló después de más de tres meses de hostilidades.
Comments
0 comments