“Mi madre no pudo estar aquí por un problema con la visa”, declaró Vozinha a los periodistas tras el encuentro . El obstáculo no fue solo una negativa, sino una barrera financiera que la familia no pudo superar. En enero de 2026, el gobierno de los Estados Unidos impuso un requisito para que los ciudadanos de Cabo Verde presentaran un bono de reembolso de hasta $15,000 dólares, además de la tarifa estándar de la visa, una cantidad que hizo imposible que su madre finalizara la solicitud
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“Mi madre tampoco pudo venir por un problema de visa y el dinero que teníamos que pagar por ella”, explicó. “No logramos hacerlo” . La ola de simpatía global fue instantánea: sus seguidores en Instagram se dispararon de unos 50.000 a más de 2 millones en las horas posteriores al partido
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La historia de Vozinha no es un caso aislado, sino el rostro humano de una falla sistémica. Los problemas se extendieron mucho más allá de una sola familia y afectaron gravemente la logística operativa del torneo.
La magnitud de la exclusión provocó preguntas directas para el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, en su conferencia de prensa previa al torneo en Ciudad de México. Su respuesta se ha convertido en uno de los puntos más álgidos del evento.
Infantino restó importancia a la gravedad de los problemas. “Lo que le pasó al árbitro de Somalia es desafortunado, pero no podemos controlarlo todo”, dijo. “A veces solo hay que relajarse” . Fue más allá, pidiendo a los críticos que a veces es mejor “tranquilizarse y relajarse” respecto a los problemas
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Desviando la responsabilidad, Infantino declaró que la FIFA no puede dictarle a un gobierno anfitrión a quién dejar entrar en su país, posicionando a la organización como un mero ente deportivo que debe respetar las decisiones soberanas de inmigración . “No somos los reyes del mundo”, afirmó
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Cuando se le presionó sobre si se arrepentía de haber otorgado los derechos de sede a Estados Unidos bajo estas condiciones, Infantino fue contundente. “No me arrepiento”, respondió. “Conozco muy bien el mundo de la organización de eventos y hay problemas, por supuesto... Siempre hacemos lo mejor que podemos” .
Esta postura ha sido duramente criticada por grupos de derechos humanos, aficionados y medios de comunicación, especialmente porque la FIFA enfrentaba simultáneamente el escrutinio de las Naciones Unidas por preocupaciones de derechos humanos relacionadas con la inmigración . La retórica de la organización sobre unir al mundo chocó frontalmente con las imágenes de un jugador llorando por una madre que no podía pagar para entrar al país anfitrión, y un árbitro físicamente bloqueado para hacer su trabajo.
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