Para entender la dimensión real del MoU, hay que ampliar el foco. Ese mismo 14 de junio, Starmer y Takaichi cerraron un pacto económico y tecnológico de una escala colosal, que se espera genere más de £18.000 millones (unos 21.600 millones de euros) en inversión .
Este gran paraguas cubre áreas que van desde la inteligencia artificial y la energía nuclear hasta la defensa y las finanzas. Nuestro memorando no flota en el vacío: se integra en un marco de cooperación tecnológica entre gobiernos, que incluye también una declaración conjunta sobre seguridad económica para garantizar el suministro estable de energía y minerales críticos . Es, por tanto, una pieza cuidadosamente calculada en un tablero geopolítico y comercial mucho más amplio.
Apenas seis días antes de la firma del MoU, el 8 de junio de 2026, el Gobierno británico publicó su Plan de Hardware de IA (AI Hardware Plan), respaldado por más de £1.100 millones de inversión pública y privada (alrededor de 1.300 millones de euros) .
Los objetivos de este plan son ambiciosos y muy concretos: crear empresas de hardware de IA que sean competitivas a nivel mundial, atraer y anclar inversión internacional y maximizar la adopción de semiconductores para IA diseñados en Reino Unido . Aquí es donde encaja Rapidus. El MoU es la respuesta directa al pilar de asociaciones internacionales del plan, ofreciendo a las pujantes empresas de diseño de chips británicas un camino real para fabricar sus prototipos en una fundición de vanguardia que no es ni TSMC ni Samsung
.
Para calibrar la importancia del acuerdo, conviene repasar el vertiginoso ritmo de Rapidus:
En otras palabras, el acuerdo con el UKSC se firma justo cuando Rapidus está abriendo sus puertas a los primeros clientes externos que pueden empezar a grabar sus diseños en silicio.
El movimiento británico no es un hecho aislado. Rapidus ha tejido una cuidadosa red de alianzas internacionales:
El Reino Unido goza de una potentísima industria de diseño de chips, pero tiene un talón de Aquiles: carece de una fábrica propia capaz de producir chips de última generación (por debajo de 7nm). El UKSC define esta situación como una brecha crítica. El MoU con Rapidus busca cerrarla de una vez por todas .
Como explicó un portavoz del UKSC, el acuerdo permite a las 'startups' y empresas establecidas del Reino Unido diseñar sus chips de IA y fabricarlos directamente en el proceso CMOS de 2nm en Hokkaido, desde finales de 2027. Esto cumple a la perfección con el objetivo del Plan de Hardware de IA de "maximizar la adopción de semiconductores para IA" .
La firma del MoU no se produjo en un despacho técnico anónimo. Ocurrió en Downing Street, con los dos líderes presentes. La elección de Sanae Takaichi, la primera mujer al frente del gobierno japonés, de incluir a Rapidus en su delegación para la gira europea, habla del papel central que Japón otorga a la empresa en su nueva política tecnológica exterior . Para Keir Starmer, fue la oportunidad de demostrar que el recién estrenado plan de hardware de IA no es papel mojado, sino que ya está atrayendo al tipo exacto de socio industrial que necesita el país.
En resumen, el MoU del 14 de junio de 2026 es una jugada de manual: Reino Unido gana acceso a una fundición de vanguardia en Asia, Rapidus gana un mercado europeo de diseñadores para sus futuras fábricas, y ambos gobiernos refuerzan una alianza estratégica que va mucho más allá de los chips.