SearchLeak no fue un fallo catastrófico único, sino una cadena de tres debilidades menores encadenadas de forma quirúrgica. Por sí solas, ninguna era una crisis, pero juntas formaban un canal de robo de información silencioso y automático que podía acceder a todo lo que el usuario autenticado tuviera a su alcance a través de Microsoft Graph: correos, invitaciones del calendario, notas de reuniones, documentos de SharePoint y archivos de OneDrive .
Este hallazgo confirmó un patrón sobre el que los expertos ya advertían. En enero de 2026, el mismo laboratorio de Varonis había revelado Reprompt, un ataque casi idéntico de un solo clic contra la versión de consumo Copilot Personal . Un año antes, Aim Security había descubierto EchoLeak, una vulnerabilidad de cero clics que usaba un documento malicioso para inyectar instrucciones
. La llegada de SearchLeak demostró que las medidas de seguridad empresariales no habían eliminado el riesgo de fondo; solo habían obligado a los atacantes a ser más creativos.
Cada eslabón de la cadena es una lección en sí mismo, pero fue su combinación lo que la hizo letal.
La Búsqueda Empresarial de Copilot acepta un parámetro en la URL —la "q"— que contiene la consulta del usuario en lenguaje natural. Los investigadores descubrieron que ese parámetro no solo aceptaba una frase de búsqueda, sino cualquier instrucción arbitraria .
Un atacante podía crear un enlace que, al abrirlo un usuario con la sesión iniciada, le ordenaba a Copilot hacer algo muy distinto a lo que aparentaba. Por ejemplo, buscar en el buzón de la víctima un código de verificación de un solo uso, incrustarlo en la URL de una imagen y añadirlo a la respuesta. La víctima veía una página de búsqueda con el logo de Microsoft. Copilot, mientras tanto, obedecía en silencio .
Esta técnica, que Varonis llama inyección de Parámetro a Prompt (P2P), fue el mismo mecanismo del ataque Reprompt contra Copilot Personal .
Cuando Copilot genera una respuesta con código HTML (como una etiqueta <img>), un filtro del lado del servidor debe envolver ese código en bloques para que el navegador lo trate como texto inofensivo. ¿El problema? Esa envoltura de seguridad se aplica después de que el contenido se ha generado por completo .
El navegador, sin embargo, empieza a mostrar la respuesta mientras aún se está transmitiendo. La etiqueta <img> inyectada por el atacante lanza su petición en cuanto aparece en el flujo de datos, antes de que el filtro pueda actuar. Para cuando se aplica el bloque de código, la URL de la imagen ya ha enviado los datos que contenía fuera del navegador de la víctima .
Es una condición de carrera clásica, pero convertida en algo letal por el contexto del contenido generado por IA. Un viejo mecanismo de defensa no se había rediseñado para un mundo donde el propio texto de la IA puede estar controlado por un atacante.
Incluso con los dos pasos anteriores, quedaba un último obstáculo: la Política de Seguridad de Contenido (CSP) del dominio de Microsoft bloquea la carga de imágenes desde servidores externos arbitrarios. Sin embargo, *.bing.com está en la lista blanca .
El endpoint de "Búsqueda por Imagen" de Bing permite obtener una URL desde el lado del servidor. En el exploit de SearchLeak, el atacante añadía los datos robados como parte de la ruta de búsqueda de la imagen (ej. https://www.bing.com/images/search?q=/Tu_Codigo_Secreto_847291/img.pngbing.com, y como Bing recuperaba la imagen desde su servidor sin devolverla al navegador, los datos sustraídos quedaban registrados sin despertar sospechas .
El atacante solo tenía que monitorizar los registros de su propio endpoint de imagen, al que el servidor de Bing había sido engañado para llamar.
Toda la cadena se ejecutaba en automático. La víctima hacía clic en un enlace. Copilot registraba sus propios datos. La respuesta se transmitía al navegador. Una etiqueta <img> se activaba. El servidor de Bing contactaba con la URL del atacante. Los datos quedaban exfiltrados. Y todo ocurría antes de que la página terminara de cargarse.
El ataque era difícil de detectar por varias razones:
Los datos que se podían robar no eran teóricos. Los investigadores destacaron los códigos de autenticación de un solo uso y los enlaces de restablecimiento de contraseña, que son válidos durante minutos, así como detalles del calendario y documentos sensibles indexados por Copilot .
El CVE-2026-42824 desató un breve debate sobre las puntuaciones de riesgo. Microsoft le asignó su etiqueta interna de máxima severidad —Crítica—, pero le otorgó una puntuación base CVSS v3.1 de 6.5 (Media). El razonamiento: el ataque requería la interacción del usuario (el clic), lo que reducía la puntuación .
Algunas fuentes reportaron una puntuación de 7.5 (Alta) por parte de la Base de Datos Nacional de Vulnerabilidades (NVD) . En la práctica, sin embargo, varios análisis —incluido el de TNW— señalaron que tanto el aviso de Microsoft como la entrada de la NVD reflejaban el mismo vector de 6.5
. La percepción de una puntuación más alta pudo deberse a análisis independientes con supuestos de impacto más amplios o a informes tempranos.
Más allá del número, el consenso era claro: un solo clic podía exponer la información más confidencial de una organización.
SearchLeak no surgió de la nada. Se unió a otros dos descubrimientos pioneros:
El hilo conductor es la inyección de prompts, una amenaza que convierte la capacidad principal de la IA —seguir instrucciones— en una superficie de ataque. Cada nueva vulnerabilidad ha demostrado que parchear una superficie (Consumo vs. Empresa) o añadir barreras (procesamiento de documentos vs. consultas de búsqueda) no elimina el riesgo de clase, solo redirige la creatividad del atacante .
SearchLeak ya está parcheado y no requiere ninguna acción por parte del cliente. Pero la técnica subyacente no va a desaparecer, y los equipos de seguridad deben interiorizar las lecciones.
Supervisa las URLs de búsqueda de Copilot. El parámetro "q" sigue expuesto. Busca en los registros del proxy cadenas de instrucciones sospechosamente largas, código HTML o scripts camuflados en las peticiones a Copilot Enterprise Search .
Vigila las peticiones salientes anómalas a los endpoints de imágenes de Bing. Que un usuario genere de repente múltiples peticiones a *.bing.com con rutas de búsqueda de imágenes extrañas —especialmente con patrones que parezcan datos codificados— debería hacer saltar las alarmas .
Limita la superficie de indexado de Copilot. Aplica el principio de mínimo privilegio en la gobernanza de datos. Restringe a qué sitios de SharePoint, carpetas de OneDrive y buzones de correo puede acceder Copilot para que una futura vulnerabilidad no equivalga al robo de todo lo que el usuario puede ver. Revisa y reduce periódicamente los permisos de Microsoft Graph asignados a Copilot .
La revelación de SearchLeak no fue solo la historia de un parche, sino una advertencia sobre la peligrosa intersección entre la inyección de instrucciones en IA y las vulnerabilidades web clásicas. A medida que las organizaciones adoptan copilotos de IA con acceso profundo a sus datos, debemos reconsiderar los modelos de seguridad que tratan el contenido generado por IA como fiable. La próxima cadena de ataque no usará los mismos tres fallos, pero es casi seguro que reutilizará el mismo patrón.
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