En el día a día de los consumidores, esto se tradujo en un golpe al bolsillo. En Estados Unidos, la gasolina alcanzó una media de 4.30 dólares por galón (aproximadamente 1.13 euros por litro) . Llenar el depósito se convirtió en un lujo. Y fue justamente ese dolor económico el que cambió las reglas del juego.
Cuando el precio de la gasolina sube sin control, el coste total de propiedad de un vehículo eléctrico (VE) se vuelve imbatible. La agencia Associated Press fue clara en su reporte: el espectacular aumento de las exportaciones chinas se explicaba, en parte, por el mayor interés en los vehículos eléctricos a raíz del encarecimiento de la gasolina y el diésel provocado por la guerra en Irán .
Cada mes con los precios del combustible por las nubes era un argumento de ventas más para los coches eléctricos. Los consumidores de todo el mundo, desde Europa hasta el Sudeste Asiático, empezaron a buscar alternativas para escapar de la volatilidad de los surtidores. Y la alternativa más clara venía de China .
Los fabricantes chinos no solo estaban preparados, sino que aceleraron a fondo. Los datos de mayo de 2026 son contundentes: China exportó aproximadamente 809,000 vehículos de pasajeros, un 73% más que en el mismo mes del año anterior .
Pero el dato más revelador está en los vehículos de nueva energía (NEV, por sus siglas en inglés), que incluyen eléctricos puros e híbridos enchufables. Las exportaciones de estos modelos ascendieron a unas 435,000 unidades, más del doble que en mayo de 2025 . Es decir, de cada dos coches que China envió al mundo, más de uno era enchufable.
Para entender este 'boom', hay que mirar a BYD. El fabricante chino, el mayor vendedor de vehículos de nueva energía del mundo, no solo está capeando una caída en las ventas domésticas, sino que está redoblando su apuesta internacional.
En reuniones con analistas, la dirección de BYD insinuó que sus exportaciones en 2026 probablemente superarían su objetivo previo en cerca de un 15% . Citi, uno de los mayores bancos del mundo, informó que la compañía apunta a vender entre 1.5 y 1.6 millones de vehículos en el extranjero este año
. Para ponerlo en contexto, esa cifra es superior a las ventas totales de muchos fabricantes tradicionales y supone más que duplicar lo exportado en 2025.
Mientras Estados Unidos mantiene una política comercial proteccionista, su vecino del norte dio un giro sorprendente. En enero de 2026, el gobierno de Canadá anunció un acuerdo histórico con China: eliminó el arancel del 100% que había impuesto a los vehículos eléctricos chinos y lo sustituyó por un 6.1% , la tasa estándar de nación más favorecida .
A cambio, China redujo aranceles a productos agrícolas canadienses, como las semillas de canola (colza) . Inicialmente, el pacto permite la entrada de hasta 49,000 vehículos eléctricos chinos al año, una cuota que se espera que crezca hasta unos 70,000 en un lustro
.
Este movimiento no solo abarató los coches para los canadienses, sino que abrió una brecha en las barreras comerciales de Norteamérica y dio a las marcas chinas un punto de apoyo en un mercado de altos ingresos .
La tabla resume cómo cada factor ha reforzado el ciclo:
En resumen, estamos ante un ejemplo de libro de cómo la geopolítica y la economía redibujan industrias enteras. El conflicto entre Estados Unidos e Irán provocó un shock en los precios del petróleo que hizo que los coches eléctricos fueran más atractivos que nunca . Al mismo tiempo, China ya había escalado su producción y sus exportaciones lo suficiente como para cubrir esa demanda, y acuerdos comerciales como el de Canadá amplificaron aún más la oportunidad
. En 2026, la crisis del petróleo no solo movió mercados, sino que aceleró la transición energética global más que muchas políticas verdes.