La rentabilidad del tramo a 30 años se está discutiendo con un diferencial de aproximadamente 0,9 puntos porcentuales por encima de los bonos del Tesoro estadounidense de referencia . La operación está siendo gestionada por tres colocadores principales: JPMorgan Chase, Goldman Sachs y Morgan Stanley
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Todos los bonos son de grado de inversión, una clara distinción frente a otra operación de financiación anterior. En febrero de 2026, un proyecto de centro de datos que Nvidia planea alquilar fue financiado mediante una venta de bonos basura por 3.800 millones de dólares, la cual atrajo pedidos de inversores por aproximadamente 14.000 millones, señal de un fuerte apetito del mercado por la deuda vinculada a la IA .
La decisión de Nvidia de pedir prestado podría parecer contradictoria dada su robusta salud financiera: la compañía reportó 13.240 millones de dólares en efectivo y equivalentes al cierre del trimestre de abril de 2026 . Sin embargo, la empresa declaró que los fondos se destinarán a “fines corporativos generales, incluyendo el pago y la refinanciación de deuda pendiente”
. Diversos informes conectan esta captación de capital con los inmensos costes de su expansión en IA, incluyendo investigación y desarrollo, pagos adelantados a la cadena de suministro e inversiones estratégicas
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Este movimiento no es una señal de dificultades financieras, sino más bien un reflejo de la “naturaleza frenética de la lucha abierta por la cuota de mercado en IA” . Para proyectos con horizontes de retorno que abarcan varios años o incluso una década, la deuda a largo plazo es una herramienta corporativa estándar para gestionar el flujo de caja mientras se persiguen costosas apuestas en infraestructura plurianuales
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Nvidia está lejos de ser la única empresa que recurre a los mercados de deuda. Una oleada de compañías tecnológicas, como Alphabet (Google) y Amazon, han estado inundando el mercado de bonos con cientos de miles de millones de dólares en emisiones para financiar la construcción de centros de datos y otra infraestructura de IA . Nvidia, el proveedor de los chips esenciales para estos proyectos, se une ahora a sus propios clientes para asegurar financiación a largo plazo y mantener el ritmo de esta carrera tecnológica.
La última emisión de bonos corporativos de la firma fue en junio de 2021, cuando recaudó apenas 5.000 millones de dólares —una fracción del objetivo actual—, lo que refleja cómo sus necesidades de capital se han disparado con la revolución de la IA generativa .
Para los inversores, la lección es clara: mantener el liderazgo en la computación de vanguardia exige un gasto de capital sin precedentes. El regreso de Nvidia al mercado de bonos no es una señal de debilidad, sino un movimiento calculado para financiar el futuro de la inteligencia artificial.